Un joven de 17 años fue detenido hoy acusado de ser uno de los partícipes del asalto y asesinato de un empleado municipal de la localidad bonaerense de San Miguel, ocurrido en la madrugada de ayer.
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Según confirmaron voceros policiales, esta madrugada se realizaron varios allanamientos en esa localidad, entre los que además de la detención se secuestró la supuesta arma homicida, una pistola 9 milímetros, y proyectiles del mismo calibre.
Enrique Fernández Gill, cuñado del intendente de San Miguel, Oscar Zilocchi, fue ejecutado de dos balazos en la cabeza delante de su hijo, hecho por el que todavía hay un delincuente prófugo.
Los voceros explicaron que la identificación de las personas se había realizado durante la víspera, por lo que la Justicia ordenó una serie de allanamientos en la mencionada localidad del noroeste del Conurbano.
En uno de ellos, realizado en una casa de las calles Blanco Ibáñez y Aristóbulo Del Valle, fue aprehendido un adolescente de 17 años, que está acusado por el delito de "homicidio en ocasión de robo".
Por su parte, en otro operativo realizado por los agentes en la calle Saavedra, se secuestró la posible arma con la que se ultimó a Fernández Gill, una pistola 9 milímetros, con algunos proyectiles del mismo calibre.
A esa vivienda se llegó gracias a distintas investigaciones que indicaron que allí vivía el otro de los sujetos implicados, que hasta el momento permanecía prófugo.
El adolescente y su compañero entraron a la casa de Fernández Gill, ubicada en la calle Junín 514, en la madrugada del sábado, entre las 3:30 y las 5:00.
Al parecer, el dúo de delincuentes, que habían salido de la cárcel hace pocos días luego de cumplir una pena por robo y tenencia de droga, ingresaron armados a la casa luego de violentar la reja de una ventana.
Uno de ellos se quedó "haciendo de campana" en la puerta del inmueble, mientras que su pareja cometía el ilícito y robaba las pertenencias de Fernández Gill.
El asaltante comenzó a recorrer la planta baja en búsqueda de objetos de valor, pero fue sorprendido por el dueño de la propiedad, de 46 años.
Sin embargo, el sujeto pudo dominar a Fernández Gill, a quien llevó hasta el comedor y allí lo ejecutó de dos tiros en la cabeza sin mediar palabras, según los investigadores.
Uno de los hijos de la víctima, de nombre Juan y que también estaba durmiendo en la planta alta de la vivienda, se despertó por los disparos.
Cuando bajó para ver qué había sucedido, el ladrón lo sujetó de los pelos y empezó a golpearlo salvajemente para que le confesara dónde escondía su padre el dinero.
Según el testimonio del chico, le pidió al individuo que le dejara constatar si su padre aún seguía con vida, pero el maleante se rehusó.
Desesperado por el miedo, el menor pudo escapar de su captor y encerrarse en el baño.
Tras buscar sin éxito el dinero buscado, los ladrones escaparon con apenas 100 pesos, cuando se percataron que un sobrino de la víctima y un amigo llegaban a la casa luego de haber ido a un boliche.
En la casa de los Fernández Gill solo estaban el padre y su hijo menor, ya que la esposa y otra hija estaban en Uruguay visitando unos familiares.
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