28 de noviembre 2007 - 00:00

Detienen a la hija del portero del edificio donde fue asesinada la odontóloga

Una joven fue detenida en el marco de la investigación que se sigue por el asesinato de la odontóloga Mariela Frydman, quien fue encontrada degollada en el baño de su departamento del barrio porteño de Núñez.

Fuentes policiales confimaron que la detenida es la hija del portero del edificio donde habitaba la víctima, en el que se realizó un importante allanamiento.

Según trascendió, la joven, identificada como María José Muñoz, de 25 años, cuenta con antecedentes penales por robo y en los últimos días se encontraba en la zona realizando tareas comunitarias que le impuso la Justicia.

La detención se llevó a cabo en la casa del portero del edificio de la calle Quesada 2248, en el barrio porteño de Núñez, en el mismo piso donde se hallaba el departamento de la odontóloga.

Las sospechas de los investigadores policiales recayeron sobre la joven porque sus declaraciones no coincidían con las de su padre y su hermana, de 18 años.

Además, investigadores del caso creen que la mujer tendría orientación homosexual y podría haber asesinado a la odontóloga por "despecho".

Los voceros policiales consultados indicaron que las acusaciones sobre la hija del portero se fortalecieron porque Muñoz se dedica al boxeo y el golpe que recibió la víctima fue "muy certero", de "alguien que sabe pegar".

A partir de los avances en la investigación, ayer se había acrecentado la hipótesis de un crimen pasional, por las características del hecho, ya que la víctima fue encontrada asesinada a puñaladas y golpes y atada de pies y manos en la bañadera de su departamento.

Mariela tenía signos visibles de haber sido golpeada y con varias puñaladas en el cuerpo, entre ellas en el cuello y en la espalda.

Las pesquisas determinaron que la mujer fue atacada por alguien que ingresó a su departamento con su consentimiento, ya que la puerta no presenta signos de haber sido forzada.

A pesar de que el lugar se encontraba en un absoluto desorden, los investigadores descartaron en principio la posibilidad del robo, ya que no se detectaron faltantes.

Según comentaron allegados a la víctima, Frydman no tenía novio y llevaba una vida muy ordenada y sana, ya que además de ser odontóloga era atleta y solía participar de maratones y carreras de aventuras.

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