Compartir: el negocio digital al que apostó Santillana

Información General

Acorde al cambio que trajo la pandemia del Covid-19, el sistema de la Editorial Santillana profundizó la creación de contenidos escolares y propuestas pedagógicas.

Compartir nació en 2012 como una unidad de negocio dentro de la Editorial Santillana, para trabajar y profundizar el sistema integral de la enseñanza privada. Desde entonces y tras el inicio de la pandemia del coronavirus, el ofrecimiento de una modalidad digital e innovadora crece a gran escala.

Al pensar una institución como una pequeña empresa, el desafío recae en asesorar a los representantes legales sobre cómo hacer rentable una institución en tiempos actuales. En este sentido, se presenta una propuesta de valor que incluye al marketing, a lo pedagógico y a lo comercial según las necesidades de cada establecimiento.

"La escuela y la educación se tienen que transformar al igual que cualquier otra industria o área del mercado", dice Sabrina Pardo, directora de Compartir en Argentina, y continúa: "Allí se encuentra el futuro del trabajo y el futuro de los chicos. Hoy empieza ahí, en los primeros pasos de la escuela".

Las herramientas que “vinieron para quedarse”, como aquellas de desarrollo tecnológico, editorial y académico, se proveen una vez que se escuchan cuáles son las dificultades que atraviesa cada usuario: “Capitalizamos lo que nos dicen y lo plasmamos una vez que llegamos al lugar”.

Las plataformas virtuales y los sistemas de autocorrección, por ejemplo, se incorporan gracias al plan de trabajo y seguimiento que lleva adelante el área de comercio, de marketing, de investigación, de formación y de tecnología junto al Ministerio de Educación, que determina cuáles son las asignaturas básicas.

Según Pardo, el escenario es totalmente optimista: "Los proyectos de programación y robótica crecen cada vez más. Antes se recurría a una editorial solo para comprar libros. Hoy, el 50% de las ganancias que genera la Editorial Santillana proviene de soluciones digitales".

En tanto, la emigración a sus modelos de suscripción mantienen una fidelidad del 95% aproximadamente. Esto permite que, ante situaciones inesperadas como la aparición del Covid-19, el golpe en los ingresos económicos no sea tan brusco.

"Hubo una necesidad muy grande de recurrir a metodologías como la nuestras para poder contrarrestar las faltas de la presencialidad", dice, y agrega: "Este año vemos un panorama que de a poco se va acomodando, y sacando las contraídas al contexto sanitario y educativo".

Aunque la virtualidad les permitió llegar a zonas a las que antes no alcanzaban, Sabrina considera que aún queda mucho por trabajar, sobre todo en la brecha digital.

"Todavía hay lugares con un Internet deficiente. La falta de acceso a dispositivos y a una conexión de calidad sigue siendo una deuda, y para eso se necesitan políticas de Estado que apunten a eso", dice, y cierra: "La educación es lo que permite el progreso, y eso no debería negociarse".

Temas

Dejá tu comentario