Cristian Aldana y Ray Fajardo, cantante y baterista de El Otro Yo, durante el show que dio la banda en el Gesell Rock el 21 de enero. Nuevas medidas de seguridad acompañaron a la mayoría de los recitales en la costa.
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Se vieron en las puertas de los locales serios controles y veda alcohólica en la mayoría de los casos. Prohibición o recomendación de no ingreso de menores y embarazadas, incautación de cinturones de tachas o cadenas. Absoluto esfuerzo de control en cuanto a artículos de pirotecnia y en general; también se vio mayor cantidad de «patovicas».
Inclusive, en varios boliches con arquitectura en dos plantas -como The House of Music, de San Bernardo-, se restringió el primer piso al público ajeno al lugar y en algunos, se impidieron las banderas colgantes con inscripciones de los fanáticos, tan típicas en los recitales en que predominan los expectadores jóvenes.
Algunas de estas medidas, según indicaron organizadores de locales consultados por este diario, fueron dispuestas por las municipalidades de los partidos costeros bonaerenses.
En el Gesell Rock (festival en el que participaron decenas de grupos musicales) que se realizó en el autocine de esa ciudad del 20 al 23 del mes pasado, se promocionó un plano del lugar con las indicaciones de la entrada, el escenario, el backstage y el lugar donde se vendieron alimentos. Casi todas las bandas, al menos el sábado 22, repitieron por micrófono al término de sus shows dónde estaban las salidas de emergencia. Inclusive se proyectó un video en pantalla gigante, como el que se ve en aviones, explicando cómo evacuar el estadio.
Se vio más personal de seguridad y de la Cruz Roja entre el público y se recomendó que embarazadas y menores de 12 años no ingresaran en el predio.
Pero, en otro evento musical, el megashow de Fat Boy Slim ante 30 mil personas en Mar del Plata (no de rock sino de electrónica y en la Playa) sí se arrojaron bengalas.
La banda Callejeros tenía prevista una fecha de actuación en San Bernardo, en el antes mencionado House of Music. Al menos en las últimas cuatro temporadas los conciertos de bandas más conocidas en esa zona del Partido de la Costa se realizaban en Prix, un boliche ubicado sobre la peatonal de Mar de Ajó. Pero muchísimas bandas se trasladaron este enero a San Bernardo y otras, como Bulldog, suspendieron sus recitales porque se «solidarizaron» con Callejeros.
El 23, se realizó en ese local de San Bernardo un concierto de Los Cafres, una de las bandas nacionales más conocidas de música reggae del momento. Se vendió alcohol pero se realizaron fuertes controles en la puerta. El 26, en el mismo boliche, cuando tocó El Otro Yo, se prohibió la venta de bebidas acohólicas porque, según indicó un empleado del lugar consultado,
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