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9 de septiembre 2026 - 21:00

El increíble truco con árboles de Navidad reciclados que logró salvar una playa en el Reino Unido

En Lancashire, miles de ejemplares descartados se entierran cada invierno para capturar arena, ensanchar las dunas y reducir el impacto del oleaje.

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Los pinos usados después de Navidad retienen partículas transportadas por el viento y permiten que la arena se acumule frente a las dunas.

Pexels

Una playa de St. Annes, en Lancashire, Reino Unido, encontró una forma poco habitual de recuperar sus dunas: reciclar los árboles de Navidad que los vecinos desechan después de las fiestas. Los ejemplares son trasladados hasta la costa, parcialmente enterrados y plantados de manera estratégica para atrapar la arena que transporta el viento. Con el paso del tiempo, esa acumulación permite ampliar el sistema dunar y reforzar una de las principales defensas naturales frente al mar.

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La iniciativa forma parte del Fylde Sand Dunes Project, un programa desarrollado por Lancashire Wildlife Trust, junto con Fylde Council y Blackpool Council, con financiación de la Environment Agency. El proyecto busca restaurar un ecosistema que sufrió una pérdida del 80% de sus dunas durante los últimos 150 años, principalmente por el crecimiento urbano y la erosión.

¿Cómo funciona el proyecto que convierte pinos navideños en defensas costeras?

Los árboles funcionan como obstáculos para la arena que mueve el viento. Se introducen en zanjas abiertas en la arena y después se cubren parcialmente. Las ramas quedan expuestas y generan una estructura que reduce la velocidad del viento a ras del suelo. Cuando las partículas de arena llegan transportadas por el aire, quedan atrapadas entre las ramas y alrededor de los troncos. La acumulación empieza a formar montículos que pueden transformarse en nuevas dunas.

El proyecto también utiliza cercas de madera de castaño, técnicas de entramado vegetal y plantación de especies propias de las dunas, como el barrón y otras gramíneas capaces de fijar la arena. Las distintas intervenciones se combinan para ralentizar el movimiento del sedimento y evitar que vuelva al mar o sea desplazado tierra adentro.

Cada invierno se organiza una campaña de recolección y plantación. Los vecinos entregan sus árboles naturales en distintos puntos y organizaciones como Trinity Hospice participan en la logística. En una de las campañas documentadas por Lancashire Wildlife Trust, más de 250 voluntarios colocaron más de 2.000 árboles en tres días en North Beach, St. Annes.

En 2026, la operación volvió a hacerse a gran escala. The Guardian informó que unos 650 voluntarios enterraron alrededor de 2.000 árboles en un tramo de aproximadamente 3 kilómetros de playa, dentro de la estrategia de restauración de la costa de Fylde.

De residuo a escudo: El proceso para frenar la erosión en St. Annes

Una vez que termina la temporada navideña, miles de ejemplares naturales quedan disponibles para ser reciclados. En lugar de destinarlos a astillado o eliminación, el proyecto los aprovecha directamente en el lugar donde pueden cumplir una función ambiental. El árbol llega a la playa, se abre una zanja poco profunda y se coloca dentro con la parte superior orientada hacia el mar.

La posición de los ejemplares es fundamental. No se ponen al azar ni directamente sobre la línea donde rompe el oleaje. El objetivo es aprovechar el movimiento de la arena impulsada por el viento antes de que el sedimento se pierda. De hecho, otras organizaciones que estudiaron la técnica advierten que hacen falta condiciones puntuales de playa para que los árboles no sean arrastrados por las mareas.

Una vez que la arena empieza a acumularse, la estructura deja de depender exclusivamente de los árboles. Aparecen plantas capaces de colonizar estos ambientes y sus raíces ayudan a estabilizar el sedimento. El proyecto utiliza especialmente marram grass, una gramínea característica de las dunas que contribuye a mantener la arena en su lugar. El objetivo final es que la propia duna se convierta en la defensa.

Los impactantes resultados: nuevas dunas y más biodiversidad tras más de una década

Los resultados explican por qué la técnica se mantiene después de más de una década. Visit St. Annes informa que algunas zonas del sistema dunar ganaron entre 60 y 90 metros de extensión acumulada desde 2013, mientras que otras fuentes del proyecto señalan crecimientos de hasta 80 metros en ciertos sectores de North Beach.

La ampliación tiene consecuencias directas: aumenta la distancia entre el mar y las áreas habitadas. Las dunas funcionan como una defensa costera natural frente a mareas altas, oleajes y episodios de tormenta. Según el proyecto, el sistema dunar protege actualmente 493 propiedades frente a la erosión costera y ocho frente a inundaciones, mientras que otras 400 propiedades podrían beneficiarse de la protección futura.

La recuperación también tiene un efecto sobre la biodiversidad. El área alberga más de 300 especies de plantas, además de invertebrados poco comunes y aves incluidas entre las especies prioritarias de conservación. El proyecto también trabaja en la eliminación de especies invasoras y en la creación de zonas favorables para distintos organismos.

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