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7 de julio 2026 - 12:37

El interés de los argentinos por tener hijos cayó del 77% al 46% en diez años

Un profundo cambio cultural desplaza la paternidad de los planes personales. El 57,3% de quienes deciden no procrear argumenta que no forma parte de sus metas, mientras que solo un tercio de los jóvenes de entre 18 y 34 años asocia este rol con una vida plena.

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Solo el 46% de los argentinos mantiene la prioridad de tener hijos.

Asic

En un contexto de profunda crisis demográfica, se conocieron los resultados de la edición 2025 del estudio que sigue de cerca la evolución de la familia argentina desde el año 2000. La investigación, basada en encuestas a 1.028 adultos de todo el país, llega justo cuando la tasa de fecundidad nacional se ubica entre las más bajas de la región tras registrarse una caída del 47% en los nacimientos durante los últimos diez años.

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Los hallazgos del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral confirman un profundo quiebre cultural. Entre quienes descartan la descendencia, el 57,3% argumenta simplemente que no entra en sus planes individuales. Esta tendencia se acentúa en las nuevas generaciones: apenas un tercio de los jóvenes de 18 a 34 años asocia la realización personal con la crianza. Además de este desapego, el entorno influye con fuerza, ya que uno de cada cuatro encuestados señala la crisis social, política o ambiental como un motivo central para evitar la paternidad.

En un contexto de profunda crisis demográfica en Argentina.

Natalidad en Argentina: el país registra cifras de fecundidad ultrabaja

Este informe se presentó en vísperas del Día Mundial de la Población por el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del mismo instituto. El documento expone una metamorfosis demográfica sin precedentes: según registros de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), la natalidad nacional se redujo prácticamente a la mitad en la última década, pasando de 777.012 a 413.135 nacimientos anuales. Al contraerse el promedio a apenas 1,2 hijos por mujer, el país ingresó al selecto grupo de los cuatro territorios de la región con fecundidad ultrabaja. Este fenómeno, combinado con una mayor longevidad de los habitantes, acelera el envejecimiento poblacional y traza un panorama social completamente nuevo.

Esta metamorfosis en las cunas responde a un giro profundo en la mentalidad de los argentinos. Tras un cuarto de siglo de monitoreo, la investigación demuestra que la decisión de procrear perdió la centralidad que solía tener en las metas individuales. Para las especialistas del observatorio, este quiebre de valores y actitudes va mucho más allá de la coyuntura económica de turno. Aunque la baja natalidad responde a múltiples causas, el peso de la autonomía personal y las nuevas prioridades afectivas resultan claves para descifrar el nuevo mapa demográfico.

El indicador más contundente de este desapego es que la crianza como sinónimo de realización personal tocó su piso histórico: pasó del 77% de aprobación en 2015 a un magro 46% en la última medición, en una tendencia que se replica, con distintos matices, en cada rincón de la Argentina.

Este desinterés cala hondo, sobre todo, en las nuevas generaciones. Al registrar que apenas el 34% de los jóvenes de entre 18 y 34 años vincula la descendencia con la felicidad, el informe profundizó por primera vez en los motivos de quienes descartan la mapaternidad. Los resultados derriban el mito de que se trata de un problema meramente económico: la razón principal es estrictamente vocacional. El 57,3% de los consultados afirma que tener hijos, simplemente, no entra en sus planes de vida. Este argumento supera a otras causas de peso, como la falta de una pareja estable (38,2%), el deseo de viajar (32,6%) o la prioridad de consolidar la carrera y los estudios (30,3%). Incluso la incertidumbre global —social, política o ambiental— pesa más que el bolsillo, siendo el freno definitivo para el 22,5%. En definitiva, la crianza dejó de ser un mandato cultural de realización para convertirse en una opción secundaria que hoy compite con otras metas personales.

La llegada de los hijos dejó de ser una expectativa social compartida para transformarse en una elección estrictamente individual.

El fin del mandato: la decisión de tener hijos se vuelve puramente individual

A este giro íntimo se le suma la presión del entorno global: hoy, uno de cada cuatro argentinos que descarta la descendencia admite que la incertidumbre ambiental, política o social inclina su balanza. Sin embargo, las investigadoras del ODHV aclaran que este fenómeno no implica un desprecio hacia los lazos afectivos, ya que la vida familiar se mantiene como la principal fuente de felicidad en el país.

El verdadero cambio está en el fin del mandato. La llegada de los hijos dejó de ser una expectativa social compartida para transformarse en una elección estrictamente individual. En una Argentina marcada por cunas vacías y un envejecimiento poblacional acelerado, descifrar este nuevo chip cultural es la única llave posible para entender hacia dónde va nuestra sociedad.

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