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El Papa Ratzinger también ha confirmado al presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano, al sustituto de la Secretaria de Estado, el arzobispo argentino Leonardo Sandri, y al "ministro de Exteriores", el arzobispo italiano Giovanni Lajolo.
La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis establece que a la muerte del Pontífice todos los jefes de los dicasterios de la Curia Romana, "tanto el cardenal secretario de estado como los cardenales prefectos y los presidentes arzobispos, cesan en el ejercicio de sus cargos".
Se exceptúan el Camarlengo de la Santa Iglesia Romana, el Penitenciario Mayor, el cardenal arcipreste de la Basílica de San Pedro y el Vicario de Roma.
El arzobispo argentino Leonardo Sandri seguirá ocupando el puesto de sustituto de la Secretaria de Estado del Vaticano en el pontificado de Benedicto XVI.
Este importante órgano vaticano seguirá dirigido por el italiano Angelo Sodano.
El arzobispo argentino, que ya ocupaba este cargo desde el año 2000, seguirá siendo el "número tres del Vaticano", por detrás del Papa y Sodano.
Sandri se convirtió en la voz del papa Juan Pablo II cuando al final de sus días una traqueotomía lo condenó al silencio y no pudo pronunciar el Angelus en la plaza de San Pedro en marzo.
Ordenado sacerdote en 1967 y obispo desde 1997, Sandri es un experimentado diplomático de la Santa Sede que, además del español, su lengua materna, habla inglés, italiano, francés y alemán.
Fue nuncio apostólico, es decir embajador del Papa, en momentos delicados en Venezuela (1997-2000), con la llegada al poder de Hugo Chávez, y en México (en el 2000), durante los primeros 10 años posteriores al restablecimiento de relaciones diplomáticas con ese país en 1992.
Al nuevo Papa corresponde confirmarlos en el cargo o nombrar a otros.