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«Estaba convencido de que la crisis de la familia representa un gran riesgo para nuestra civilización». Ratzinger señaló que él también quiere destacar la importancia que tiene para la sociedad la familia fundada en el matrimonio.
Benedicto XVI recordó a las «personas pobres y abandonadas que perdieron la esperanza. En la medida en que hacemos propio su sufrimiento, los confiamos a todos a Dios, que puede transformar todas las cosas en algo bueno». Tras el sermón, el Papa visitó el pesebre en la plaza de San Pedro, que como cada año se armó bajo el obelisco.
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