Un subteniente de la Policía Bonaerense fue salvajemente asesinado a balazos, al enfrentarse a una banda de delincuentes que escapaba con una mujer como escudo humano tras cometer un violento asalto en una vivienda de la ciudad de La Plata.
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El enfrentamiento que terminó con la vida del efectivo -de 44 años, casado y padre de tres hijos de 21, 20 y 12- se produjo anoche, a metros de una casa de la calle 15 entre 37 y 38, en esta ciudad.
Según los investigadores policiales, al efectivo lo "remataron" de un balazo en el cuello cuando ya estaba caído en el piso, después de haber recibido otros impactos en una mano y en la espalda.
En medio del dolor de los familiares y compañeros de la fuerza, los restos de Serrano fueron inhumados en el cementerio de Berisso.
El jefe de la Policía Bonaerense, comisario general Juan Carlos Paggi, puso de manifiesto la crueldad con la que actuaron los delincuentes y señaló que el subteniente asesinado recibió primero "un disparo de manera cobarde" y "después le dieron siete disparos en total".
Los delincuentes, de acuerdo con lo informado, se habían metido en la casa de una familia, pero el dueño pudo activar una alarma y cuando llegó la Policía al lugar se desató el enfrentamiento.
En un intento por escapar, los ladrones tomaron como rehén a la esposa del dueño de casa como "escudo humano", y cuando la liberaron, en plena calle, se produjo el fatal tiroteo.
El policía que cayó bajo las balas de los delincuentes es el tercer uniformado asesinado en La Plata en lo que va del año, de acuerdo con lo señalado por el diario El Día de esta ciudad.
Según lo indicado, el efectivo policial murió cuando lo trasladaban hacia el hospital, debido a las gravísimas heridas sufridas.
En tanto, los dos delincuentes que actuaron en el violento episodio escaparon y eran intensamente buscados por la Policía.
Todo comenzó cerca de las 20:30 del viernes cuando Claudio Daniel Serrano, de 44 años, y Pablo Ferreyra, de 40, ambos de la seccional 2da de La Plata, habían llegado a cubrir una denuncia a raíz de una alarma de pánico activada en la calle 15 al 271.
Las fuentes consultadas señalaron que los efectivos ubicaron el inmueble y tocaron timbre, y tras ello uno de los delincuentes salió con una mujer de 53 años, identificada por la policía como Alejandra Butin, a quien tenía tomada por la espalda y encañonada en la cabeza, utilizándola como "escudo humano".
Los policías, ante ello, gritaron varias veces "alto" y "soltala", pero los delincuentes "hicieron unos metros hacia la calle 37 y la tiraron en el piso, pasando una obra en construcción que está pegada a la casa donde ocurrió el asalto", se indicó.
Con la mujer liberada, los delincuentes empezaron a disparar contra los agentes policiales, que repelieron el ataque.
"En total se calcula que hubo más de 25 tiros. Prueba de ello son los agujeros que se podían ver en las paredes y puertas de varias viviendas aledañas", se indicó en el diario.
Al llegar a la esquina de 15 y 37, Serrano recibió por los menos dos disparos: uno en una mano y otro en la espalda.
Su compañero intentó cubrirlo pero no hizo a tiempo, ya que en ese momento "la balacera era infernal", según describieron los vecinos que se refugiaron dentro de sus domicilios.
El tercer impacto, creen los pesquisas, fue el efectuado por uno de los atacantes a pocos metros de distancia de la víctima, el cual le dio en el cuello.
"Lo remataron en el piso", confió un investigador policial al referirse a ese último disparo.
A su vez, los delincuentes escaparon y más tarde en la calle 16 entre 36 y 37 la Policía halló dos armas, que fueron usadas en el ataque en la casa de familia.
El efectivo baleado fue trasladado en forma urgente al hospital Español por sus compañeros en un patrullero.
Pero los médicos nada pudieron hacer por salvarle la vida, ya que las heridas habían sido mortales.
Serrano es el tercer policía asesinado en lo que va del año en esta ciudad, y el séptimo caído en "acto de servicio" en el 2009 en territorio bonaerense, según se precisó.
En la vivienda donde se había producido el asalto viven el contador Gustavo Solá -que en ese momento llegaba a su casa en su camioneta Honda CRV patente GLU-039-, su esposa, Alejandra Butin, de 53 años, y su hija María Solá, de 28 -ambas abogadas-.
Según lo indicado, los dos delincuentes que protagonizaron el hecho encañonaron al contador y lo obligaron a franquearles el paso a su casa, donde estaba el resto de su familia.
Los investigadores creen que el hombre fue el que alcanzó a tocar la alarma de pánico, que convocó al patrullero que manejaba Serrano, acompañado por Ferreira, ambos subtenientes y pertenecientes a la comisaría 2da de La Plata.
Serrano había ingresado a la policía a principios del año 1987, habiendo desempeñado sus labores en el ámbito de la localidad de Berisso y desde 1989 en distintas dependencias de La Plata.
Su último destino fue la comisaría La Plata, seccional segunda, que desempeñaba sus labores desde agosto del año 2001.
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