29 de mayo 2010 - 16:51

En Boedo, reabrió sus puertas el ex cine Cuyo por un día

El cine Cuyo por adentro.
El cine Cuyo por adentro.
En una jornada emocionante para Boedo, volvió a abrir sus puertas el ex cine Cuyo, un rincón histórico que apagó su pantalla allá por el año 1989. Sin embargo, no es para ilusionarse con el retorno de aquellas viejas salas de barrio: la reapertura fue por un día, con un encuentro artístico que por unas horas le devolvió a los vecinos un lugar de pertenencia.

El evento fue organizado por "Raíces Boedo", agrupación que tiene como objetivo recuperar espacios para reavivar los vínculos de los vecinos con el barrio. En este caso, la entrada fue un alimento no perecedero que será donado al Oratorio San Antonio, ubicado en la calle México y Treinta y tres Orientales. La parroquia no fue elegida al azar: allí se fundó, en 1908, San Lorenzo de Almagro, un club que mantiene fuertes lazos con las calles que se extienden en esa parte de la geografía de la Ciudad.

Alrededor de las 17.30 comenzaron a llegar los espectadores al Gran Cine Cuyo. Los que peinan canas recordaban algún amor de juventud acunado en las butacas de Boedo al 800, que hoy cobijan a los feligreses de un templo evangélico que cedió el espacio para el encuentro. A más de uno se le piantó un lagrimón mientras narraba a los más niños las tardes de función en continuado que ya no existen en la Capital Federal.

Leticia Herrera Gascón, artista plástica y cara más visible de Raíces Boedo, se encargó de dejar en claro que el evento estaba desprovisto de banderas políticas. "Esto lo hacemos exclusivamente para los vecinos, de forma gratuita, y no tenemos nada que ver con ningún partido. Acá no se quieren sacar ventajas", señaló.

En la jornada se proyectaron imágenes del viejo cine que mantiene su capacidad para más de mil personas. Luego, en un barrio tan identificado con el tango, no podían faltar los quejidos del bandoneón: Los solistas de D'Arienzo -parte de la orquesta del fallecido director Juan D'Arienzo- le dieron más notas de nostalgia a la reapertura del Cuyo. Mas tarde, también brillaron el cantante Fernando Rodas, el Akople Flamenco y el músico santiagueño Motta Luna, quien tuvo el privilegio de ser la última persona en grabar junto a Mercedes Sosa.

"Los artistas fueron pagos, y en esto tenemos que agradecer la colaboración de San Lorenzo y de TV Salud", aclaró Herrera Gascón, que también resaltó el apoyo prestado por varios locales comerciales del barrio y la intención de repetir el evento con mayor frecuencia.

Esta es la segunda vez que se realiza la reapertura del cine, inaugurado en noviembre de 1945 por iniciativa de la familia Ghigliotti. El encuentro anterior se celebró a fines de 2009 y desde Raíces Boedo recuerdan que, al igual que en esta jornada, "la gente lloraba de emoción".

No es para menos. Las salas como el Cuyo marcaron la vida cotidiana de los barrio durante varias décadas. Vecinos que no viajaban para ir al cine y que con una entrada veían tres películas, previa moneda al acomodador que, gentil, daba a cambio el programa de la función, no parece una costumbre fácil de recuperar en tiempos de pochoclos y patios de comida. Porque, aunque en el Cuyo el domingo volverá a predicar un pastor, nadie le quitará a Boedo que la pantalla de su viejo cine se haya vuelto a encender.

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