10 de junio 2009 - 10:02
En Camboya, las tarántulas son el menú más caro y codiciado
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Tarántulas, el menú preferido de los camboyanos
Cada puesto suele tener un pequeño cubo con tarántulas vivas, para quienes prefieran llevárselas a casa para prepararlas allí, aunque por lo general la manera más popular es freírlas y ponerlas en la mesa recién salidas de la sartén, de forma que en el momento de comerlas estén al máximo de crujientes, explican los camboyanos.
En este extraño mundo culinario, más que el sabor o la textura, lo que distingue las tarántulas de cucarachas, gusanos o saltamontes es su precio, mucho más caro que el de la mayoría de insectos.
Medio dólar por unidad se paga por una de estas peludas arañas, frita o viva y coleando, cuatro veces más que la langosta, de tamaño similar.
"Cuesta mucho encontrarlas y además es peligroso porque tienen veneno y pueden morderte", explica Sina, una de las vendedoras de bichos que asegura conocer a más de uno que perdió la vida por una picadura de tarántula.
El negocio le rinde cada mes hasta 250 dólares, una cantidad nada despreciable en la empobrecida Camboya, donde la mayoría de la población sobrevive con un dólar diario y un obrero de la industria textil cobra 90 dólares mensuales.
Skuon tiene fama de vender las tarántulas más sabrosas de Camboya, hasta el punto que las autoridades turísticas lo promocionan como la "ciudad de las arañas".
Lo curioso es que el producto estrella de Skuon procede de otra localidad distante unos 50 kilómetros.
"Arañas aquí no hay ninguna. Vienen todas de Kompong Thom. Lo que pasa es que las vendemos aquí porque es donde paran todos los colectivos", explica otra comerciante.
El inicio del consumo de tarántulas en Camboya se remonta a los años del régimen del Jemer Rojo, que gobernó Camboya de 1975 a 1979 y después libró una cruenta guerra civil contra las tropas gubernamentales hasta su desintegración, a finales de la década pasada.
Según cuentan los veteranos de aquella época, la población padeció tal hambruna que se lanzó a comer todo tipo de cosas para completar el revolucionario guiso de agua y arroz con el que los líderes maoístas alimentaban a la nueva sociedad socialista agraria que vislumbraban.
"¿Desde cuándo se comen las arañas? Desde que hay arañas", responde Lin, una joven que ofrece frutos con una llamativa tarántula paseándose por su camisa, una imagen que llama la atención de los turistas que llegan a Skuon.



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