Por si no bastara con una, las tres primeras páginas del diario de ultraizquierda «Página/12» el viernes, al reflejar el acto multitudinario del jueves, se refirieron a la misma obsesión: «Extirpar la Policía Bonaerense». Ninguno de los titulares nombró al joven asesinado Axel Blumberg. Es lógico. El diario que su dueño, Héctor Magnetto, puso totalmente al servicio del gobierno hasta transformarlo en voz del oficialismo refleja el sentir tipo Hebe de Bonafini, que no quiere ahora un «museo» en la ESMA sino un centro activo de captación con exhibición de armas de subversivos de los '70 y escuelas que atraigan a jóvenes a fin de ideologizarlos para la «revolución continua» (así la llamó ya asumiendo el trotskismo). Eso necesita, es obvio, la supresión de toda fuerza de seguridad capaz de defender la democracia y el poder sólo para quien gane en las urnas.
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Atacar «la Bonaerense», querer «extirparla», sería la mejor manera actual para ese fin último. Por casos de corrupción que la salpican se favorece esa campaña pero jamás se habla de pagar a los policías mejores sueldos para tratar de evitar que se corrompan. No sirve a la «revolución continua» una Policía honesta. Por eso se generalizan las anomalías como el odio marxista a «todo uniformado». Una manera más de debilitar nuestra democracia con urnas. Como lo es obligar, de modo grotesco, a la figura máxima del Ejército en la actualidad a subirse a una escalerita a «bajar cuadros». Lo malo es que el gobierno adhiera a esta tendencia, que se asesore con los violentos, que sea todo oídos para Hebe de Bonafini.
Es muy sutil el accionar de la ultraizquierda. Jóvenes del Colegio Militar no eran afectos a dictadores como Jorge Rafael Videla, algo bien inculcado en una nueva era por sus profesores. Ahora indagan curiosos quién era ese individuo perdido entre los cuadros de ex directores en una inmensa pared que motiva tanta ceremonia y la concurrencia del presidente de la Nación para sacarlo de allí, como si los males de la Historia se remediaran ocultando imágenes. Blumberg habló de «democracia» frente a la escalinata del Congreso y que, a partir de perder a su hijo, se valore y proteja la vida de aquí en más en la Argentina. La izquierda está en otra cosa, en rememorar la muerte y en exacerbar los rencores, con lo cual los ideologizados -que siempre empujan de atrás, desde lugares seguros-ansían sacrificar nuevas vidas jóvenes en pro de utopías con doctrinas ya extinguidas en el mundo, excepto Cuba, donde hay una feroz y sangrienta dictadura. Para crear enfrentamientos hay que engendrar un nuevo enemigo, que sería el «todo uniformado». Invocar a Axel Blumberg es lo contrario, la vida, y eso no interesa a sectores ultra aquí de ambos lados.
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