Fiesta abierta en los museos de la Ciudad

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A las 21 del sábado, en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco una multitud recorría sus instalaciones y apreciaba las pinturas y objetos que a diario se exhiben allí. También en su interior, en una sala contigua, otro grupo de personas cómodamente instaladas escuchaba música clásica en vivo. En otro de los compartimentos, muchos se deleitaban con «Pasiones en blanco y negro», las fotografías del genial colombiano Leo Matiz. En las afueras del Fernández Blanco, en sus cálidos jardines, otros tantos visitantes escuchaban en vivo a una orquesta de tango.

Todo eso en un solo lugar. Sólo uno de los 76 que desde las 19 del sábado y hasta ayer a las 2 de la madrugada estuvieron abiertos con entrada libre y gratuita en el marco de «La noche de los museos», organizada por el gobierno porteño.

Pero mientras en un lugar se apreciaban pinturas o se oía música, en otros pasaban otras tantas cosas. Como en la Plaza de Mayo, donde a intervalos regulares se podía escuchar y ver una performance de música y luces que convirtió al Cabildo en un lugar mágico. Mientras tanto, Caminito estaba iluminado como nunca en una noche de sábado, en la Fundación Proa era incesante el paso de visitantes que apreciaban la muestra «La ciudad y el río», y a las 22, en el MALBA, la cola para el ingreso era de dos cuadras. Unos metros antes, otra parada obligada, la Plaza Naciones Unidas con su «Floralis genérica», cambiando constantemente su tonalidad, acompañada por música elegida especialmente por DJ en vivo para crear una atmósfera particular y muchos entusiastas bailando a su ritmo.

Una «larga noche», pero sin ninguna otra connotación oscura que no sea la del horario, es la que se vivió en la Ciudad este fin de semana. Una noche especial, en la que hasta el clima acompañó, para que miles de ciudadanos de aquí y de otras partes del mundo recorrieran esta muestra abierta de arte.

  • Concurrencia

    En su tercera edición, «La noche de los museos» -una iniciativa que nació en Berlín en 1977 y se expandió luego a más de 130 ciudades europeas- reunió, según sus organizadores, a 263.000 personas. Mayores, adultos, jóvenes, niños, familias enteras se movilizaron por su cuenta o en las combis que -cubriendo diferentes circuitos- fueron dispuestas para el traslado. También funcionaron varias líneas de colectivo con acceso gratuito para acercar a los entusiastas a una actividad que quizá para muchos no es frecuente. Pero esa es justamente la idea, que más personas puedan acceder a los museos y algunas incorporen esta actividad sin necesidad de esperar un año.

    En todos los lugares había gente. Se notaba en el ambiente que la ciudad no era la misma, que algo diferente estaba ocurriendo. Y como para tener una idea de la dimensión de la convocatoria a esta gran fiesta abierta de sábado por la noche, cabe destacar que en 2004, en su primera edición, se incluyeron 29 establecimientos que fueron recorridos por 55.000 personas. El año pasado los museos fueron 53 y los interesados, 120.000. En esta última noche, 76 lugaresy 263.000 participantes, a los que hay que agregar otros más de 20.000 que en Puerto Madero, frente al Centro de Museos de Buenos Aires, disfrutaron de un fiesta de cierre, con diferentes grupos, murgas, Mimí Maura y DJ. Una muy atractiva propuesta, por la que habrá que esperar otro año...
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