Un corte de nueve horas de la Autopista Illia por parte de vecinos de la Villa 31 desencadenó hoy una nueva polémica entre los gobiernos nacional y el porteño, que cruzaron fuertes acusaciones por los trastornos generados en el tránsito y sus facultades de intervención policial.
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Alrededor de un centenar de habitantes de esa villa situada en cercanías de la estación de trenes de Retiro cortó sin aviso esa autovía -en ambos sentidos-, lo que generó una situación caótica para los automovilistas que habitualmente se dirigen desde el norte del Gran Buenos Aires hacia el centro de la Ciudad.
En ese marco, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, dijo que el Gobierno nacional maltrata a su administración y por ende a la Ciudad y en respuesta, el ministro de Seguridad y Justicia nacional, Aníbal Fernández lo calificó de "mentiroso".
La medida de fuerza fue calificada como una "locura" por Macri, quien acusó a la Casa Rosada porque la Policía Federal "no hizo caso" a una supuesta orden de la Justicia municipal para que se desalojara a los manifestantes de la autopista.
"Otra vez el Gobierno nacional nos maltrata permitiendo que un grupo de señores corte una autopista de ingreso a la capital desde las 9 de la mañana. Eso no pasa en ningún país normal. Esto es una locura. La Policía lamentablemente depende del Gobierno nacional, pero no podemos seguir conviviendo con esto de que cualquiera le coarta la libertad a los demás", denunció Macri.
Más duro fue su ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, quien advirtió sobre la existencia de "intencionalidades políticas" en la protesta y criticó la "falta de reacción de la fuerza de seguridad de liberar una traza que es la más importante de acceso a la ciudad desde la zona norte hacia el centro".
"Nunca había pasado que por más de 6 7 u 8 horas esté cortado una vía de esa importancia. No hay ninguna duda que hay una intencionalidad política", evaluó Montenegro.
Ante las acusaciones, el Gobierno nacional reaccionó rápido y a través del ministro de Seguridad y Justicia, acusó a Macri de "mentiroso", ya que -dijo- ningún fiscal le ordenó a la Nación liberar la autopista.
"Es mentira, nunca hubo una orden del fiscal. Hay un enorme capricho de Macri, que quiere resolver la cosas a su forma y aprovecha cualquier situación y la desgracia de cualquiera para hacer una ventajita", acusó Fernández, mientras los vecinos se mantenían en la autopista.
En una entrevista televisiva, el ministro leyó el acta de la fiscal Genoveva Cardinali, en la que se señala que "bajo ningún aspecto se debe avalar el uso de una medida compulsiva para desalojar a los manifestantes".
"Sí dio la orden de identificar a los cabecillas y se cumplió", respondió el ministro, al advertir que sin pedido de la Justicia "la Nación no tiene poder de policía para actuar ni facultades para intervenir" en estos casos.
Cuestionó, además, que el jefe de la ciudad "esté dispuesto a que maten a palos a la gente para que pasen a los automóviles", y sostuvo que el problema se hubiera evitado si "alguien" del Gobierno porteño hubiera "caminado hasta allí a tomar punto por punto" las demandas de los vecinos o bien recibirlos para una reunión en la ciudad.
Mientras cruzaban acusaciones, cerca de las 18:00 los habitantes de la Villa 31 levantaron la protesta y con ella el corte al tránsito, aunque lo hicieron con nuevas críticas al jefe de Gobierno porteño.
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