El juez de Instrucción Juan Ramos Padilla intentará hoy encontrarle algún principio de solución al conflicto del Hospital de Pediatría Juan Garrahan. Por su parte, más tarde, los empleados no médicos de ese hospital efectuarán una asamblea para debatir si continúan o no con las medidas de fuerza que llevan adelante desde hace varias semanas por reclamos salariales. La reunión está prevista para hoy a las 13.30 en el Aula Magna del hospital, donde se analizarán los pasos a seguir.
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Al mismo tiempo y más temprano, a las 8, los delegados de los trabajadores deberán acudir al Juzgado de Instrucción de Ramos Padilla, quien el sábado se presentó en el hospital e intervino de oficio para analizar la atención a los pacientes que concurren al Garrahan.
Tras el informe, este juez citó para hoy a los delegados, junto a los directivos del hospital y funcionarios del Ministerio de Salud, para analizar la situación en una audiencia en el juzgado. Los trabajadores reclaman un salario básico de $ 1.800, un adelanto de $ 600 y el 2 por ciento de aumento por año de antigüedad. Por su parte, desde el gobierno se pide un «gesto» a los huelguistas y se sostiene que detrás del reclamo gremial existe una «posición política» asumida por los delegados de los trabajadores, en especial del delegado gremial Gustavo Lerer, un dirigente trotskista del Partido Obrero.
• Rechazo
La semana que pasó, Néstor Kirchner y el Consejo Federal de Salud -organismo integrado por los ministros del área de todo el país- rechazaron las medidas de fuerza. Hace dos semanas, las autoridades elevaron una propuesta que contemplaba un 20 por ciento de aumento en el sueldo básico, considerar remunerativos los $ 250 otorgados por decretos del gobierno y la jerarquización de los enfermeros, algo que fue aceptado por tres de los gremios que nuclean a los trabajadores del hospital, no así por ATE-Garrahan, integrante de la CTA, enfrentada al gobierno, y al mismo tiempo opositora del secretariado nacional.
En esa línea crítica también se ubicó el director del Consejo de Administración del hospital, Alberto Goldberg, quien definió la actitud de los huelguistas con un término conocido por los médicos: como una «mala praxis», y agregó: «sindical». Goldberg planteó que los delegados tomaron una « decisión política equivocada» a partir de la propuesta que se efectuó el 1 de agosto por parte de los funcionarios del hospital y que fue rechazada de plano por los trabajadores.
Luego de la cuarta semana de medidas de fuerza -en la última el paro fue de 72 horas- los trabajadores podrían decidir subir la apuesta y establecer un cese de actividades de 96 horas, al no haber recibido ninguna respuesta del gobierno, con lo que se expondrían a cesantías -el amparo de una jueza laboral fue apelado ante la Cámara-, y su reemplazo por el personal que ha venido ofreciéndose. Si bien el titular de ATE Nacional, Pablo Micheli, ha admitido ante este diario que tiene diferencias con los delegados del Garrahan, la semana pasada cerró filas con los trabajadores en sus reclamos ante la amenaza de despidos ya que corre el riesgo del desborde de otros sectores estatales por solidaridad con los del Garrahan, aunque sigue recomendando la apertura de «una tregua» que permita continuar la negociación. En ese mismo sentido se expresó durante este fin de semana el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien criticó las actitudes de los trabajadores del hospital que llevaron el conflicto a «un callejón sin salida».
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