Entre 1936 y 1939 la Guerra Civil Española acaparó el escenario político internacional. La contienda fue utilizada por los gobiernos fascistas y nazis de Europa, que apoyaban al bando sublevado de Francisco Franco contra la Segunda República, como un laboratorio para los planes de exterminio que llevarían adelante en la Segunda Guerra Mundial. Se estima que entre el inicio del conflicto y el fin de la dictadura de Franco en 1975, más de 100 mil personas fueron enterradas en 4.000 fosas comunes.
Argentina no permaneció indiferente al momento histórico. Sus lazos culturales con España y las oportunidades que ofrecía la joven nación la convirtieron en uno de los países que más inmigrantes recibieron; hombres y mujeres que huyendo del horror dejaron huellas profundas en estas tierras. Hoy, más de 80 años después, un recorrido por las calles de Buenos Aires invita a conocer esas marcas y se propone aportar a la construcción de la memoria.
"El recorrido tiene un objetivo político, que es aportar a la lucha por la memoria histórica. Cuanta más gente repiense y reflexione sobre lo que fue la Guerra Civil Española, más podemos acercarnos a un acompañamiento a la lucha que llevan adelante las asociaciones de derechos humanos allá", dice a Ámbito Mónica Puertas, creadora y responsable del Recorrido Histórico Sobre la Guerra Civil Española, una caminata que va desde el Congreso hasta la Avenida 9 de Julio, pasando por ocho puntos porteños relacionados con el conflicto y su herencia.
Una historia personal
Puertas es socióloga y trabaja en el Espacio de Memoria de la exESMA. Nació en Holanda, donde sus padres se exiliaron durante la última dictadura, por eso su trayectoria está atravesada por la reivindicación de los derechos humanos. Fue durante la pandemia que se interesó por la literatura de la Guerra Civil Española. Y si bien la idea original era desarrollar el recorrido en Barcelona, ciudad donde vivió cinco años, un amigo la convenció de hacerlo en Buenos Aires.
Tras estudiar en profundidad el tema, se lanzó a la aventura con algunas ideas que fueron tomando forma conforme avanzaba el proyecto: desromantizar la Guerra Civil Española, deconstruir el ideario de conflicto fraticida entre iguales y desarrollar el concepto de genocidio. "No empecé el recorrido con la hipótesis de genocidio, aunque la tenía bastante pensada. A medida que fui haciéndolo se fue fortaleciendo más. Tiene que ver con que todo lo que fue el régimen franquista tuvo explícitas políticas de olvido. La cuestión de la Guerra Civil Española no existe en la currícula escolar española prácticamente", cuenta.
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Entre sus argumentos de respaldo, la socióloga cita el libro "El genocidio como práctica social", de su colega Daniel Feierstein, y a la querella argentina, a cargo de la jueza María Servini de Cubría, que investiga los crímenes del franquismo: "La misma querella toma como inicio de los crímenes de lesa humanidad la fecha del 17 de julio de 1936, cuando se da el golpe de Estado en Melilla, donde se sublevan los primeros generales. Ya eso es un argumento en sí mismo para hablar de genocidio; es un argumento jurídico".
Después de un año de investigación, en diciembre de 2021 Mónica hizo el primer recorrido. Al respecto, dice: “Para mí es una instancia de formación más. Yo no hacía el mismo recorrido en diciembre que ahora. Lo voy a justando. Tiene que ver con los distintos debates que se dan en cada uno. No quiere decir que cambie el punto de vista, pero me da algunos argumentos más para fortalecer el guión. La hipótesis sobre la que laburo es el genocidio, donde desapareció gente que tenía identidades políticas, que tenía proyectos de país antagónicos con los que ganaron. Politizar el conflicto, que está bastante despolitizado”.
A las calles
El Recorrido Histórico Sobre la Guerra Civil Española va del Congreso a la 9 de Julio, tiene 8 paradas y dura aproximadamente tres horas. Las postas iniciales son el Palacio Legislativo y el comité de la UCR de la calle Alsina. “Las primeras dos paradas tienen que ver con el contexto nacional y la llegada de los inmigrantes. Tengo que inscribir el conflicto en la Ciudad, que fue un lugar que acogió a muchos inmigrantes. La tercera parada es la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, que la uso como excusa para pensar el lugar que tuvieron los organismos de DDHH en Argentina, para hablar del lugar que ocupa la querella argentina y para empezar a pensar lo que fue el golpe de Estado”, dice su responsable.
Luego, el itinerario avanza por Avenida de Mayo, uno de los epicentros de la comunidad española durante el siglo XX. Allí, en la intersección con la calle Salta, está la “Esquina de la Hispanidad”, sitio declarado de Interés Histórico por la Legislatura en 2005, donde se libraron rencillas entre españoles falangistas y republicanos. “Ahí estaban los bares históricos. Eran tres y ahora quedan dos”, explica Puertas, en referencia aI Iberia, al que concurrían los republicanos, y El Español, base de los simpatizantes franquistas. “Se juntaban en esos bares históricos; hay artículos de diario que cuentan las refriegas que había entre un lugar y otro. Ahí se vivió la guerra de una forma muy particular. Se tiraban mesas, platos, de todo. En El Imparcial, que está a una cuadra, todavía hay un cartel histórico que dice que está prohibido hablar de política y religión de mesa a mesa”, relata Puertas.
En los siguientes puntos, aparece una de las figuras más potentes para hablar del genocidio español: Federico García Lorca, uno de los 100 mil desaparecidos enterrados en fosas comunes. Se trata del Hotel Castelar, donde el poeta granadino se alojó en su visita al país, y el Teatro Avenida, en cuyo escenario se estrenó en 1933 la famosa obra “Bodas de Sangre”.
Sobre el escritor, la investigadora revela que Adriana e Inés, las dos únicas mujeres argentinas que forman parte de la querella por los crímenes del franquismo, participaron del recorrido y contaron que intentaron tomar el caso del escritor, pero que su familia no tiene un consenso sobre qué hacer con el cuerpo, sobre si pedir sacarlo o no: "La misma familia está dividida: unos dicen que hay que dejar las cosas así y otros no”.
La socióloga destaca que el 50% de los asistentes tiene algún vínculo familiar con inmigrantes españoles que vinieron en la guerra o en la posguerra: “Tengo la sensación de que este es un espacio que se necesitaba. Por ahí, alguien que tiene un abuelo que luchó en la guerra no va a la academia. Este es un espacio que permite que la gente se acerque. La verdad es que las personas se van bastante copadas. Vienen muchos profes de historia, pero también gente de diferentes profesiones. Se arman buenos debates. Mucha gente me aporta datos que yo no tengo”.
Memoria histórica
La entrevistada remarca que el recorrido es chiquito y está a 10 mil kilómetros, pero que “apunta a acompañar la lucha”. “Son crímenes de lesa humanidad y eso implica que nos tiene que involucrar a todos los seres humanos. En Argentina, fueron las denuncias en el exterior las que permitieron romper la imagen que la dictadura se quería dar de sí misma. Las víctimas tienen más de 90 años, se están muriendo. Quedan sus familias, sus descendientes”, añade, al tiempo que reflexiona sobre la situación de España respecto al genocidio: “Hay una Ley de Memoria Histórica del 2007, cuando estaba Zapatero, pero se queda cortísima. Ahora se trabaja en otra, que es la ley de memoria democrática, pero que también se queda corta”.
“Tengo amigas de España que me dicen que cuando vaya les cuente y explique la Guerra Civil porque no lo vieron ni en el colegio ni en la facultad. Desde hace algunos años se habla mucho más. Creo que eso está muy vinculado a la creación del partido Podemos y la ruptura del bipartadismo. Tampoco quiero decir que están atrasados porque no lo pienso de una forma evolutiva. No pienso que nosotros estamos adelante y ellos atrás. Sí creo que están en otra instancia diferente a la Argentina. En nuestro país las políticas de memoria son vanguardia en el mundo. Pero eso no nos tiene que hacer pararnos arriba de una sillita para señalar a los países que no hicieron el mismo proceso. Cada pueblo tiene su proceso, y yo creo que hay acompañar esos procesos con las herramientas de las que uno disponga”, comenta.
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En marzo, Puertas conoció a Ada Colau, actual alcaldesa de Barcelona y primera mujer en ocupar ese cargo. Fue con motivo de la visita de la mandataria a la Argentina. En ese encuentro, pudo contarle acerca del recorrido histórico que encabeza. “La enganché en mi trabajo, en la exESMA. Justo yo tenía las postales que les regalo a los que hacen los recorridos. Son como unos souvenirs que tienen una línea de tiempo atrás. Le llevé a Ada y le expliqué dos veces el guión del recorrido; le reforcé la idea del recorrido sobre la Guerra Civil Española bajo la hipótesis del genocidio y los crímenes de lesa humanidad. Eso lo recalqué mucho, porque pienso que puede pensar 'qué hace un argentina contando sobre esto'. Siempre está esta cuestión de los dos bandos, que es todo lo contrario a lo que yo digo. Ella grabó un video contando que estaba muy contenta de encontrarse con eso, así que estuvo buenísimo”.
El Recorrido Histórico Sobre la Guerra Civil Española tiene un costo de $1.200 por persona y admite hasta 10 participantes, aunque suele ser flexible. Actualmente se realiza los días viernes, sábados y domingos. Para inscribirse, hay que escribir a las redes del proyecto o al mail recorridoguerracivil@gmail.com. En mayo no estará disponible, ya que Puertas viajará a España, promete retomarlos a su vuelta, en junio: ”Para mí, hacer los recorridos es como una forma de hacer catarsis. Yo me formé sola, no tuve ninguna institución que me ampare. Leí cosas muy duras y dimensioné lo que fue la guerra civil. El hecho de poder compartirlo con gente para mí es un montón”, concluye.
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