Investigadores del Museo de Ciencias Naturales de esta ciudad lograron extraer de un basural los restos de dos gliptodontes que tendrían una antigüedad de un millón de años, según trascendió.
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Los restos de estos animales habían sido detectados por un maquinista mientras removía tierra en un predio de la Ceamse en el partido de San Miguel, en el Gran Buenos Aires.
Enseguida, el operario interrumpió su tarea y dio aviso al Centro de Registro Paleontológico. Gracias a ello, investigadores del Museo de Ciencias Naturales de La Plata lograron rescatar del basural los preciados restos de los dos gliptodontes.
El hallazgo -que se produjo hace un mes pero se conoció recién ahora- es el primero en una zona donde hasta ahora no habían aparecido jamás estos ancestros de las mulitas, que habitaron la región pampeana antes de extinguirse, unos ocho mil años atrás.
"Es común encontrarlos en las barrancas de los ríos, como el Salado y el Paraná, o en la costa del Río de la Plata; no así donde fueron hallados éstos. Hasta ahora no había aparecido ninguno en esa zona", explicaron científicos locales involucrados en el descubrimiento, en declaraciones citadas por el diario El Día de esta ciudad.
El primero de los ejemplares apareció sobre la pared de una cantera para relleno sanitario del sector denominado Norte 3, según lo indicado.
En el mismo lugar, pero a sólo dos metros de la superficie, los investigadores de la división de Paleontología de Vertebrados del Museo local dieron con el segundo espécimen en un estado de conservación aún mejor.
"Estaba bastante completo, encontramos la coraza, el cráneo y la mandíbula", contó Esteban Soibelzon, uno de los miembros del equipo platense que trabajó tres días para extraer las piezas y llevarlas luego al Museo.
"Los restos tendrían por lo menos 780 mil años de antigüedad. Cuánto exactamente, no lo podemos decir con precisión, pero calculamos que estos gliptodontes quizás hayan vivido hace un millón de años", dijo Soibelzon.
Técnicos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, en tanto, trabajan ahora en la reconstrucción de los restos descubiertos.
"Tal vez en un futuro sean expuestos al público como parte de la colección de gliptodontes que puede verse hoy", especularon fuentes de ese centro.
Los gliptodontes fueron mamíferos que llegaron a medir hasta cuatro metros de largo, y a pesar cerca de dos toneladas.
Su cuerpo estaba protegido por una coraza semejante a la de un quirquincho, especie con la que se emparentan, aunque pertenecen a distintos grupos.
Los investigadores creen que, por ser animales tan grandes y con una movilidad reducida, no cavaban madrigueras, como lo hacen hoy los peludos, sino que vivían a la intemperie, como el ganado.
Originarios de Sudamérica, los gliptodontes habrían emigrado luego hacia el norte (al actual territorio de Estados Unidos) y antes de extinguirse, hace unos diez mil años, convivieron con el hombre prehistórico sudamericano, que además los cazó.
El primer hallazgo de un gliptodonte, y el primero de los restos fósiles encontrados en Argentina, fue realizado en 1760 por el jesuita inglés Thomas Falkner, a orillas del río Carcarañá, en Santa Fe.
Florentino Ameghino creía que el caparazón de los gliptodontes pudo haber sido utilizado por los paleoaborígenes a modo de carpa, tal como lo representa una pintura existente en el Museo de Ciencias Naturales de esta ciudad.
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