Un megaoperativo policial en la ciudad santafesina de Roldán permitió descubrir un terreno donde grupos mafiosos ocultaban armas utilizadas en ataques en el Gran Rosario. El hallazgo incluyó fusiles de guerra, pistolas y cientos de municiones enterradas bajo tierra.
El procedimiento se realizó en el marco de una investigación destinada a desarticular una organización vinculada a presos de alto perfil alojados en el penal de Piñero, entre ellos narcotraficantes y sicarios.
Según fuentes del caso, los detenidos bajo este régimen están sometidos a controles estrictos dentro de la cárcel, con requisas permanentes, sin visitas íntimas y con comunicación con familiares o abogados únicamente a través de un vidrio. Además, los pabellones cuentan con inhibidores de señal para evitar el uso de celulares, lo que generó fuertes tensiones entre estos internos y las autoridades penitenciarias.
Entre 2025 y 2026, más de 400 reclusos fueron trasladados a los módulos de alto perfil del penal de máxima seguridad de Piñero.
El hallazgo del arsenal
La orden para el operativo surgió tras tareas de inteligencia y seguimiento realizadas en el marco de la investigación penal. Parte de la información obtenida no fue difundida para preservar la seguridad de los agentes que participaron del trabajo investigativo.
Al llegar al lugar, los efectivos ingresaron a un terreno rodeado por cuatro tapiales y un portón. Vecinos de la zona señalaron que esas paredes habían sido construidas hace aproximadamente un año.
Mediante detectores de metales, los agentes lograron localizar un importante arsenal enterrado dentro de tachos plásticos. Para extraerlo fue necesario utilizar maquinaria pesada y retroexcavadoras, debido a la profundidad a la que habían sido ocultadas las armas.
Las imágenes del procedimiento muestran el despliegue policial en el predio y el momento en que las armas son retiradas del suelo. Entre el material secuestrado se encontraron pistolas calibre 9 milímetros, escopetas y fusiles de alto poder de fuego.
De acuerdo con las autoridades, el arsenal incluía cuatro fusiles -uno de ellos tipo AK-47-, seis pistolas y más de 800 cartuchos. Este tipo de fusil es considerado armamento de guerra por su potencia y capacidad de fuego.
Una de las principales líneas investigativas sostiene que la banda podría haber planeado utilizar estas armas en un atentado contra el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. El procedimiento fue llevado adelante por efectivos de la Central de Inteligencia y Operaciones Especiales (CIOPE) y de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) de la Policía de Santa Fe.
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