El aeropuerto de Ezeiza es el punto más vulnerable para el contrabando de drogas que hoy tiene el país. El narcotráfico lo utilizó como una «ruta segura» por la facilidad con la que se burlan los controles. La droga no sólo va en valijas, puede ir también en botellones de vino o, el caso más común, en el vientre de una persona. La Guardia Civil descubrió y detuvo el martes pasado a un argentino que intentó pasar 10 kilos de cocaína en un doble fondo de una damajuana de vino. Una semana antes, una mujer intentó pasar con dos kilos en su vientre. En Barajas, más rigurosos en los controles, la detectaron. Ambos partieron de Ezeiza, pero aquí ni siquiera percibieron el nerviosismo de los traficantes. En tanto, la aerolínea Southern Winds ya dejaría de volar este fin de semana, afectada a partír del escándalo de las «narcovalijas».
Aunque la prevención y represión de contrabando no eran una responsabilidad primaria de la PAN (esa función le corresponde a la Aduana), la desaparecida fuerza policial en 2004 tuvo niveles históricos de incautación de drogas.
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En los últimos 15 días hubo dos casos de contrabando de drogas y no fue, precisamente, la nueva fuerza de seguridad del profesor de Ciencias Políticas Los narcotraficantes consideran al aeropuerto argentino como una «ruta segura» para enviar la droga con destino a Europa y hacen su fiesta aprovechando la crisis.
Una de las más interesadas en terminar con las operadoras privadas en Ezeiza es la Aduana de
En Ezeiza operan 13 empresas privadas que se dedican a la vigilancia del aeropuerto internacional. Tienen como función principal actuar sobre el contrabando, el terrorismo y el narcotráfico. Despliegan una tropa de 1.200 vigiladores en ese terreno.
La empresa por donde viajaron las valijas de Southern Winds, es la tercera permisionaria de importancia en Ezeiza. Top Air Security (TAS) se encarga de todo el control del equipaje: rayos X, traslado y revisión de las maletas y también de las condiciones de la aeronave. Pero, esencialmente vigila droga y explosivos. Matiza esa actividad con el «check-in» de pasajeros. Factura unos 900 mil dólares mensuales y atiende a una docena de aerolíneas. Hay otras como Prosegur (atiende a Iberia y British Airways) e Imperin (es empleada por la estatal Intercargo) y O Mawe ( Interbaires).
Sólo American Airlines tiene su servicio de seguridad conformado por personal propio. Ese es el modelo que pretende copiar el gobierno argentino.
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