Natascha Kampusch, la adolescente austríaca de 18 años que huyó de su secuestrador tras permanecer encerrada 8 años en un sótano, está "relativamente tranquila" y alojada en un hotel, bajo custodia policial y con apoyo psicológico, en un hecho que conmueve a Austria.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Está relativamente tranquila y esta mañana desayunó. Ayer la dejamos descansar", dijo el comandante de la policía regional, Nikolaus Koch, en rueda de prensa.
Natascha Kampusch está alojada en un hotel de Viena bajo la protección de un policía y recibe respaldo psicológico de una profesional, agregó.
La adolescente sabe leer y escribir y demuestra un notable manejo del lenguaje, a pesar de estar encerrada ocho años.
Natascha fue secuestrada en marzo de 1998 y desde entonces estuvo desaparecida, pese a las intensas tareas de búsqueda que realizaron la policía y la justicia austríaca.
Su secuestrador es Wolfgang Priklopil, de 44 años, quien se suicidó poco después de la liberación de Natascha arrojándose a las vías del metro.
Tras su secuestro, una compañera de colegio de Natascha relató que un desconocido la abordó en la calle, la introdujo en una camioneta y se marchó con rumbo desconocido.
Ayer, otro desconocido la dejó en una casa en las afueras de Viena, ocho años después, con los consecuentes signos del paso del tiempo y otras secuelas que pericias médicas y psiquiátricas determinarán en las próximas semanas.
"Soy Natascha Kampusch, nacida el 17 de febrero de 1988", dijo llorando a los agentes de la policía que la encontraron gracias a la llamada de un vecino alarmado.
La policía austríaca dudó en un primer momento de su identidad, aunque su familiares están seguros de que se trata de Natascha Kampusch.
"Nunca dejé de esperar", dijo el padre, Ludwig Koch, afirmando que la reconoció al verla, pálida y muy delgada, pero en buen estado de salud.
"La joven logró escapar aprovechando un momento favorable. Por un lapso breve, no estuvo bajo el control de su secuestrador y se dio a la fuga", dijo hoy el responsable de la policía nacional austríaca, general Nikolaus Koch, en rueda de prensa.
Según la reconstrucción de la policía, a partir de la primavera de 2006, Priklopil, el técnico electrónico responsable del secuestro, se fue haciendo cada vez "más audaz".
Aún no se sabe si Priklopil llevó consigo a la joven mientras iba a hacer compras en un supermercado frente al cual la policía encontró su automóvil.
Durante todos estos años, la joven fue mantenida en un escondite secreto de la casa de Priklopil en Strasshof, barrio periférico vienés de Gaensendorf.
"El hombre que se suicidó ayer arrojándose a las vías del metro es justamente Wolfgang Priklopil", confirmó hoy en Viena,Erich Zwettler, de la Oficina Criminal Federal.
La autopsia y el examen de ADN están aún en curso, pero la identidad del hombre fue confirmada por un amigo a quien aquél había llamado luego de la fuga de la joven y el comienzo de las investigaciones de parte de las autoridades.
Al su amigo, el raptor le dijo por teléfono que era buscado por una patrulla de la policía por haber conducido en estado de ebriedad.
La joven Natascha Kampusch, cuando la policía le dio la noticia del suicidio reaccionó "con relativa tranquilidad", dijo un portavoz.
El secuestrador es descripto como una "persona absolutamente normal" por el propietario del comercio de accesorios para automóviles, donde el hombre iba a menudo a comprar repuestos para el BMW rojo que usaba en los últimos tiempos, pero los especialistas subrayan que se trata de un paidófilo de tendencias sádicas.
Sin embargo, ninguno de los otros vecinos del barrio parece recordarlo o, en todo caso, su rostro les resulta "vagamente familiar".
Encerrado en su mundo de máquinas y computadoras, Priklopil tenía en estos años sólo dos amigos, uno de ellos el hombre al que le pidió ayuda poco antes de suicidarse y, el segundo,su socio en una agencia inmobiliaria de Viena.
Ambos amigos reaccionaron con extrema sorpresa ante la noticia de la doble vida de Priklopil a partir de 1998.
La tragedia conmocionó a Austria, devolviendo a la memoria la historia de perversión y paidofilia del monstruo belga Dutroux, en tanto están los que se preguntan si detrás de la tragedia de la joven no se oculta también la indiferencia de la gentey el desinterés que lleva a "mirar para otra parte".
Están también los que consideran que el secuestrador podría ser lo que en Japón se llama "otaku", es decir, un hombre encerrado en un mundo virtual y obsesivo que tiene comportamientos psico y sociológicos extremos, de exclusión social y fuerte agresividad.
Dejá tu comentario