15 de enero 2010 - 00:02
Liberaron a Raúl Castells y a Nina Pelozo tras medio día de detención
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El Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados se manifestó durante el mediodía en el microcentro porteño.
Ante el aviso, las autoridades policiales colocaron efectivos en las dos entidades a fin de disuadir a los manifestantes, por lo que cuando Castells, Pelozo y un grupo de sus militantes intentaron ingresar al Banco Nación para protestar, se encontraron con un cordón de policías que les impidió el paso.
Pese al control de los efectivos, los dirigentes piqueteros trataron de comenzar la protesta y en ese momento fueron detenidos e incomunicados.
"Hicieron una manifestación y constituyeron un delito", sostuvo el comisario Guillermo Sodini, a cargo de la seccional primera de la Capital Federal.
El jefe policial explicó que los dirigentes del MIJD quedaron entonces a disposición del juez federal Ariel Lijo y que fueron acusados por la presunta comisión del delito de "extorsión".
"Cuando nosotros llegamos ellos ya estaban adentro. Al hacer las manifestaciones que hicieron configuraron un delito, que es el de extorsión", explicó el uniformado en declaraciones a la prensa formuladas en la puerta de la comisaría, ubicada en la calle Lavalle al 400.
Sin embargo, para el abogado de Castells, Adrian Morales, los detenidos debían ser "liberados de inmediato porque no existe tal tipificación de delito. Y si no hay delito no pueden estar presos".
En horas de la tarde, arribaron a esa sede policial militantes de la agrupación piquetera, que amenazaron con iniciar un acampe en las inmediaciones si no se liberaba a Castells y a Pelozo antes de la madrugada.
"Junto con la lucha judicial daremos una respuesta política al apelar a la movilización de los trabajadores en la forma de un acampe en defensa de Castells y Nina Peloso", señaló Morales en la puerta de la comisaría en Lavalle y Reconquista.
Previamente, en torno a la sede de la Federal se había montado un operativo de seguridad, ante la posibilidad de manifestaciones de los seguidores de Castells.


