Los Cipriani pecan por evasión: u$s 10 millones para no ir presos

Información General

Los que recuerden a Giuseppe Cipriani de sus días de restauranteur en Buenos Aires y de hotelero en Punta del Este quizás no se sorprendan con la noticia: junto con su padre Arrigo deberán pagar cerca de u$s 10 millones al fisco de la ciudad y del estado de Nueva York por evadir impuestos.

Los Cipriani admitieron ante la Corte Suprema neoyorquina haber falsificado ex profeso sus declaraciones de impuestos de los años 2003 y 2004, lo que constituye apenas una contravención. A cambio de no ser procesados por evasión impositiva (un delito federal) se avinieron a pagar u$s 10 millones en concepto de gravámenes impagos más punitorios, y además aceptaron que el fisco les nombre un supervisor impositivo independiente, que estará en la empresa hasta 2011.

  • En la Argentina

    En Buenos Aires supieron tener dos restoranes, uno aledaño al Patio Bullrich (hoy el local está ocupado por una firma de indumentaria) y otro en el centro de Pilar. En el primero almorzaba y comía el «tout» Buenos Aires; allí se los veía cada día a -entre otros-Juan Navarro y todos los entonces ejecutivos del Exxel Group, Bernardo Neustadt, el abogado Marcelo Open -cuya relación comercial y personal con los Cipriani habría tenido un fin tormentoso-etc. Quien lo convenció a Cipriani de abrir en la Argentina fue el constructor Nicolás Maccarone, dueño por entonces del Patio Bullrich y habitué del Harry Cipriani de Quinta Avenida y 59th St. Después se lo vendió a IRSA, y un buen día de 2002 el restorán apareció con un cartel de «cerrado por reformas»; pocos sabían (el resto se enteró por Ambito Financiero) que esas «reformas» ocultaban por poco tiempo su salida del país.

    En Punta del Este la fiesta duró algo más: Cipriani logró que el entonces presidente oriental Jorge Batlle inaugurara el hotel que llevaba su nombre (pero ni uno de sus dólares) en el balneario oriental y que Pancho Dotto le prestara sus modelos para adornar esa y otras ceremonias.

    Giuseppe -cuentan las crónicas de la época- usaba el hotel ubicado entre La Barra y Manantiales de manera dispendiosa para sus festejos particulares y para albergar a amigos y otras relaciones personales. Muchos de los que participaron en alguna de esas fiestas todavía las recuerdan con nostalgia y quienes no eran invitados aún lamentan esa omisión, sobre todo cuando -siempre según las crónicas de la época- cerraba el local nocturno Naná en Maldonado para sus huéspedes. Todo terminó cuando los verdaderos dueños del hotel decidieron que en realidad estaban allí para tratar de ganar plata, no para servir de excusa para que Giuseppe se pasara dos meses en Punta del Este. La sociedad se disolvió y los dueños -¿la petrolera angoleña Sonangol?- le cambiaron el nombre a su denominación actual: Mantra.

    En Nueva York tienen cuatro restoranes: el Rainbow Room en el piso 65º del Rockefeller Center; el Harry Cipriani Downtown, en Wall St.; Cipriani Dolci at Grand Central Terminal, dentro de esa estación de trenes reciclada; y Cipriani 42nd St., en las inmediaciones de Times Square.

    Un comunicado de la firma indica que «siempre hemos procurado cumplir con las normas fiscales de la ciudad de Nueva York y del estado de Nueva York; basados en el consejo de nuestros asesores legales hemos cerrado esta disputa aceptando el acuerdo propuesto por el fiscal». No tenían opción: era eso o un juicio por evasión. Por lo que se sabe ahora, los Cipriani no sólo frecuentaban estrellas de la TV y la política: según indica el diario «The New York Post», un tal Dennis Pappas -que era asesor financiero de la mafia y vicepresidente de Cipriani- fue sentenciado a un lapso de entre 18 meses y cuatro años y medio de prisión por estafar a la Seguridad Social y a tres compañías de seguros en más de u$s 1 millón, presentando falsas demandas por invalidez.

    Pappas admitió haber mentido al declarar que no podía trabajar a causa de problemas cardíacos, y agregó saber que «si revelaba mi trabajo en Cipriani y lo que me pagaban por él no habría tenido derecho a la pensión por invalidez». En el juicio admitió haber cobrado un millón de dólares durante su gestión en Cipriani, que se extendió desde 2000 hasta el año pasado. Relaciones peligrosas, como se ve...
  • El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

    Dejá tu comentario