Durante la Luna llena, en una noche despejada, se puede apreciar un particular fenómeno en la superficie del satélite natural de la Tierra: se trata de un rostro humano, que se forma gracias a una ilusión óptica.
En la Luna se forma un rostro humano gracias a un fenómeno psicológico conocido como pareidolia.
Durante la Luna llena, en una noche despejada, se puede apreciar un particular fenómeno en la superficie del satélite natural de la Tierra: se trata de un rostro humano, que se forma gracias a una ilusión óptica.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La "cara de la Luna" se forma gracias a seis cráteres de la Luna: Mare Imbrium y Mare Serenitatis forman los ojos, los mares Vaporum e Insularium la nariz y finalmente los mares Cognitum y Nubium dibujan una enorme boca.
Estos cráteres se formaron gracias a impactos de meteoritos y asteroides en la Luna. Su ubicación forma esta ilusión óptica.
La forma de la cara no es tan clara a simple vista. Sin embargo, un fenómeno psicológico llamado pareidolia une las partes y nos permite divisar un rostro humano.
La pareidolia permite que las personas veamos caras en objetos. Este fenómeno activa los mismos proceso cognitivos que cuando vemos rostros reales.