4 de mayo 2004 - 00:00
Mal debut
El reclutamiento para la nueva Policía Bonaerense no tuvo, en su primer día, el éxito esperado: aunque 800 jóvenes se acercaron para pedir información, sólo se inscribieron algo más de 50. La idea de Arslanian era sumar 4.000 reclutas para formar la Policía de Buenos Aires II, pero la propuesta no alcanzó para seducir a los postulantes. A este ritmo, entonces, difícilmente lo logre. Tampoco pudo inyectar convicción: la mayoría de los interesados dijo que busca un empleo, y muchos siguen una tradición familiar de padres o hermanos policías.
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Más de 800 jóvenes se agolparon ayeren la Universidad de La Matanza, donde comenzó el reclutamiento de la nueva fuerza de policía que actuará en el conurbano. Mucho pedido de informes, pero sólo 60 se inscribieron; tienen que llegar a dos mil.
Así y todo, los funcionarios de Seguridad se mostraron conformes. Villanueva le aseguró a este diario que «las expectativas se cumplieron» y destacó el «interés» de los jóvenes que se acercaron.
Como reflejo de eso, Villanueva contó que algunos interesados, de más de 25 años -la edad tope permitida para integrar la Bonaerense II- pidieron que se haga una excepción y se les permita ingresar. Rigurosos, los rechazaron: sería un mal comienzo para la nueva fuerza.
El modelo que Arslanian pretende para la Bonaerense II, de capacitación intensiva y escalafón único, impone además otro requisito: que los efectivos tenconvel de desocupación, sobre todo en el Gran Buenos Aires.
Es el caso, por ejemplo, de Carlos, de 22 años: es estudiante de Ingeniería Genética y vio la posibilidad de ingresar en la fuerza, que ofrece -como éxito de Arslanian- una imagen más depurada, como un medio para obtener un ingreso y de ese modo poder financiar su estudio.
Carlos comparte con otros interesados un origen: varios de sus familiares son policías. Ese fue un dato que se repitió, casi como carta de presentación, en la mayoría de los jóvenes que ayer se presentaron en La Matanza.
Julieta, de 21 años, interrumpió su profesorado de inglés, presenta un caso parecido: su padre es médico -quien, como muchos padres, la acompañó a inscribirse- y uno de sus hermanos integra actualmente las filas de la Bonaerense.


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