5 de febrero 2004 - 00:00

Médicos salvaron pierna a Kohan, que sigue grave

Alberto Kohan, herido de gravedad en la noche del martes por un arma de caza, fue trasladado ayer desde Río Negro a la Capital Federal, donde llegó después del mediodía para ser asistido en una clínica privada.
Alberto Kohan, herido de gravedad en la noche del martes por un arma de caza, fue trasladado ayer desde Río Negro a la Capital Federal, donde llegó después del mediodía para ser asistido en una clínica privada.
Alberto Kohan se recuperaba anoche de una delicada operación -la segunda en 24 horas-en la cual los médicos del Instituto Fleni de la Capital Federal le salvaron la pierna derecha donde recibió una grave herida en la noche del martes.

Además lograron recuperarlo por las lesiones que causó en varios órganos la pérdida de más de la mitad de su sangre.

Kohan
ingresó al quirófano de la Fleni -una institución especializada en terapia de lesiones cardiovasculares-apenas fue traído de Viedma a mediodía de ayer, y anoche quedó alojado en la habitación 862 del instituto, acompañado por su esposa Marta y el dirigente menemista Adalberto Assad.

Que Kohan lograse salvar ese miembro fue el resultado de la pericia médica, pero también de una puja entre profesionales. Cuando los cirujanos de la capital provincial sugirieron la amputación, un médico que acercó el senador Remo Costanzo lo impidió y pidió que esa decisión se tomase en Buenos Aires. «De la cintura para arriba lo manejamos acá, de la cintura hacia abajo que se decida allá.»

Para lograr los medios se movilizaron desde el presidente Néstor Kirchner -que llamó personalmente a Marta Kohan a su domicilio-, hasta el vicepresidente Daniel Scioli.

Desde Chile llamó varias veces Carlos Menem, quien anoche le dijo a la esposa del ex funcionario, cuando terminaba, cerca de las 23, la operación en la clínica Fleni: «He llorado toda la noche, son años de convivencia».

Un disparo accidental de un revólver Cassull 444, el calibre más grande que se conoce en armas de puño, le produjo la fractura de tibia y peroné y la rotura de la vena safena y de todo el paquete vascular. Esa herida le provocó una imparable hemorragia que puso en peligro la vida del ex secretario presidencial de Carlos Menem, quien recibió los primeros auxilios de sus compañeros de cacería, en el coto de Bahía Creek, a 60 kilómetros de la capital de Río Negro. Entre ellos estaba el administrador del campo, Néstor «Cacho» Renda, quien le hizo un torniquete en la pierna a Koh an, el empresario Carlos Blaquier (hijo de Pedro Carlos Blaquier), Lucas Diez y el ex senador nacional peronista Remo Costanzo.

También estaba
Fernando García, guía que suele acompañar a Kohan en partidas de caza de jabalíes, ñandúes y astados en el sur del país. Vive en Bahía Blanca y había invitado a Ko han a cazar jabalíes esta semana. Los allegados a Kohan contaron que éste se había resistido a la invitación, pero se dejó traicionar por su afición a este deporte y terminó aceptando la salida con final tan terrible.

Renda
explicó que esa especialidad se ejerce de noche y el arma se usa o para batir al animal o para darle el tiro de gracia si se lo alcanza con un arma larga.

• Hemorragia

Mientras Kohan manipulaba esa arma cargada -algo desaconsejado para hacer bajo techo y más para un experto en caza mayor como el ex secretario -se le cayó al suelo y disparó un proyectil que le impactó por atrás en la pierna, a la altura de la rodilla. La consecuencia inmediata, según relataron los compañeros de partida de Kohan, fue una severísima hemorragia que Renda intentó paliar con un torniquete que no logró impedir una importante pérdida y el consecuente shock.

La fuerza del proyectil, además, había destrozado la cabeza de la tibia y peroné. Como ilustró uno de los testigos, la pierna de
Kohan había quedado unida al fémur apenas por unos músculos y muy dañados.

Los acompañantes tenían un teléfono celular pero no había señal para pedir auxilio.
Se lo subió a la caja de una camioneta -donde se improvisó una camilla colocándosele la parte inferior de una cama y un colchón, para tratar de trasladarlo de la mejor manera posible. Así viajaron cerca de cincuenta kilómetros, en la noche, por un camino de la costa, de tierra.

En tanto desde un celular satelital se informó del hecho a la sala médica del balneario El Cóndor, ubicado a 30 kilómetros de Viedma, desde donde se dispuso el inmediato envío de una ambulancia, a los efectos de encontrarse con el vehículo que llevaba a
Kohan.

Esto se concretó y a medianoche el herido ingresó al hospital provincial rionegrino
Artémedis Zatti, donde se dispusieron las acciones de emergencia para hacer frente a la situación.

La intervención quirúrgica, por demás compleja, llevó cerca de cuatro horas.

El director de ese hospital,
José Pacayú, en un informe médico, al mediodía de ayer, reveló que tras esa primera intervención, se haría necesaria una nueva a los efectos de normalizar la situación del paciente, lo que se concretaría ahora en Buenos Aires.

«El primer tratamiento fue para recuperar la circulación en la pierna, afectada por una herida de importantes dimensiones en la cavidad interna de la rodilla y se le
«aplicó un tutor externo al hueso también seriamente comprometido por el traumatismo», explicó.

En la madrugada, cuando
Kohan había recibido la primera atención en el hospital de Viedma, llegaron por vía aérea en una nave privada del tipo Citation, sus familiares y dos facultativos desde esta capital.

El director del aeropuerto,
Julio Isidro Pérez, debió autorizar la apertura de la estación aérea para que descendiese el Citation.

A esa hora, el propio gobernador de Río Negro,
Miguel Saiz, y otras personalidades políticas locales, estaban en el hospital acompañando al ex funcionario.

La principal preocupación en ese momento no era, como dijo, salvar el miembro de
Kohan, sino compensarlo por los efectos de la fuerte hemorragia que puso en serio peligro su vida y habría producido lesiones en algunos órganos.

Se indicó que hubo dos circunstancias que ayudaron para salvarle la vida: que hubiera un teléfono celular satelital -con lo que se logró agilizar el operativo sanitario de urgencia-como asimismo que el dueño del campo hiciera el primer torniquete.

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