21 de septiembre 2005 - 00:00

Murió Wiesenthal, legendario cazador de criminales nazis

Simon Wiesenthal tenía 96 años. «Mi trabajofue hecho», había dicho en 1993.
Simon Wiesenthal tenía 96 años. «Mi trabajo fue hecho», había dicho en 1993.
Viena (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - Simon Wiesenthal, el emblemático cazador de nazis que ayudó a llevar a juicio a más de 1.100 criminales de guerra y luchó por mantener viva la memoria de los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto, murió ayer en Viena a los 96 años.

El legendario investigador murió por la mañana mientras dormía en su departamento de Viena, informó por teléfono el rabino Marvin Hier, decano del Centro Simon Wiesenthal, que tiene su sede en Los Angeles y sucursales en Nueva York, Miami, Toronto, Jerusalén, París y Buenos Aires. Su funeral se llevará a cabo hoy en la capital austríaca y luego será enterrado en Israel.

Tras una inmensa tarea que llegó a tener a 6.000 nazis en la mira, Wiesenthal parecía en los últimos años haber dado por finalizada su búsqueda: «Logré encontrar a todos los asesinos que busqué, logré sobrevivir a todos ellos. Y si hay otros que no encontré, hoy están demasiado viejos y débiles para ser llevados ante un tribunal. Mi trabajo fue hecho», dijo en 2003.

El rabino Hier valoró que el cazador de criminales de guerra «será recordado como la conciencia del Holocausto». «El se convirtió en el representante permanente de las víctimas, decidido a llevar ante la Justicia a los autores del crimen más grande de la historia», agregó Hier.

Había nacido el 31 de diciembre de 1908 en Buchach, en lo que actualmente es Ucrania, que entonces era parte del imperio austrohúngaro.

Fue detenido en Lvov en 1941 cuando Hitler avanzó sobre Rusia y desde entonces fue obligado a trabajar en las vías del ferrocarril. Padeció luego un atroz encierro en 12 campos de concentración.

En mayo de 1945, Wiesenthal, que pesaba apenas 44 kilos, fue liberado por las tropas estadounidenses del campo de concentración Mauthausen, cerca de Linz, en el centro de Austria.

Ochenta y nueve miembros de su familia murieron durante el Holocausto, pero Wiesenthal logró reencontrarse con su mujer,
Cyla, quien pudo escaparse de un campo de exterminio en 1942 simulando ser polaca.

En sus años de calvario, Wiesenthal se había dedicado a memorizar y llevar un precario archivo de la mayor cantidad de criminales nazis que había conocido. Esa templanza se vio alterada cuando intentó suicidarse cortándose las venas luego de sesiones de tortura.

Su trabajo se inició en la Oficina de Crímenes de Guerra del Ejército de Estados Unidos. En 1961 fundó en Viena el Centro de Documentación Judío y en 1977 ayudó a establecer el Centro Simon Wiesenthal de Los Angeles.

Este centro todavía investiga unos 1.200 casos de criminales de guerra nazis que, se sospecha, siguen con vida dispersos en 16 países, incluyendo Austria, España y Croacia.

Wiesenthal viajó por el mundo hasta ser muy anciano, dictando conferencias sobre el Holocausto y recolectando información.

Sostenía que su motivación no era la rabia, sino la justicia.

• Advertencia

«Soy alguien que busca justicia, no revancha. Mi trabajo es advertir a los asesinos de mañana que nunca descansarán.»

El presidente alemán, Horst Köhler, rindió ayer tributo a Wiesenthal. «Fue uno de los principales contribuyentes al esclarecimiento de los crímenes de los nazis. También hizo que sea más fácil para Alemania mirar hacia el futuro», dijo.

La muerte de este notable investigador tuvo repercusiones en la comunidad judía argentina. «El legado de Wiesenthal es su lucha para que no haya impunidad para los crímenes de lesa humanidad», señaló Jorge Kirszenbaum, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).

Mientras,
Sergio Widder, dirigente del Centro Wiesenthal de América Latina, destacó que el cazador de nazis «no buscaba odio ni rencor, sino justicia, que su padecimiento y el de tantos otros judíos, sumados a los 6 millones que murieron en los campos de concentración, tuvieran justicia».

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