21 de septiembre 2005 - 00:00
Murió Wiesenthal, legendario cazador de criminales nazis
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Simon Wiesenthal tenía 96 años. «Mi trabajo
fue hecho», había dicho en 1993.
En mayo de 1945, Wiesenthal, que pesaba apenas 44 kilos, fue liberado por las tropas estadounidenses del campo de concentración Mauthausen, cerca de Linz, en el centro de Austria.
Ochenta y nueve miembros de su familia murieron durante el Holocausto, pero Wiesenthal logró reencontrarse con su mujer, Cyla, quien pudo escaparse de un campo de exterminio en 1942 simulando ser polaca.
En sus años de calvario, Wiesenthal se había dedicado a memorizar y llevar un precario archivo de la mayor cantidad de criminales nazis que había conocido. Esa templanza se vio alterada cuando intentó suicidarse cortándose las venas luego de sesiones de tortura.
Su trabajo se inició en la Oficina de Crímenes de Guerra del Ejército de Estados Unidos. En 1961 fundó en Viena el Centro de Documentación Judío y en 1977 ayudó a establecer el Centro Simon Wiesenthal de Los Angeles.
Este centro todavía investiga unos 1.200 casos de criminales de guerra nazis que, se sospecha, siguen con vida dispersos en 16 países, incluyendo Austria, España y Croacia.
Wiesenthal viajó por el mundo hasta ser muy anciano, dictando conferencias sobre el Holocausto y recolectando información.
Sostenía que su motivación no era la rabia, sino la justicia.
• Advertencia
«Soy alguien que busca justicia, no revancha. Mi trabajo es advertir a los asesinos de mañana que nunca descansarán.»
El presidente alemán, Horst Köhler, rindió ayer tributo a Wiesenthal. «Fue uno de los principales contribuyentes al esclarecimiento de los crímenes de los nazis. También hizo que sea más fácil para Alemania mirar hacia el futuro», dijo.
La muerte de este notable investigador tuvo repercusiones en la comunidad judía argentina. «El legado de Wiesenthal es su lucha para que no haya impunidad para los crímenes de lesa humanidad», señaló Jorge Kirszenbaum, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
Mientras, Sergio Widder, dirigente del Centro Wiesenthal de América Latina, destacó que el cazador de nazis «no buscaba odio ni rencor, sino justicia, que su padecimiento y el de tantos otros judíos, sumados a los 6 millones que murieron en los campos de concentración, tuvieran justicia».




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