30 de marzo 2005 - 00:00

Nueva polémica por los cibercafés

Mientras un adolescente de 14 años era sometido ayer a un peritaje psiquiátrico en una cámara Gesell como consecuencia de la denuncia efectuada el sábado último sobre que fuera abusado sexualmente por tres hombres en un cibercafé en el barrio de Recoleta, se instala una polémica en cuanto a la conveniencia de mantener ese tipo de negocios o bien reglamentarlos de tal manera que estén vedados a entrar en sitios Web pornográficos, entre ellos, aquellos en los ese tipo de comercios. Los que poseen PC es fácil deducir que buscan en esos lugares lo que no indagan en sus propias casas; los que no la poseen, en el mejor de los casos, una salida al chat para mantener alguna charla personal y hasta en algún momento se habló de medio apto como introducción en el juego de azar y hasta el comercio de drogas.

• Medida precautoria

Para tener una muestra de lo que pasa en nuestro medio y en el mundo, sólo habrá que indagar (por esa misma vía de Internet) sobre las noticias que se producen en otros países sobre ciberpederastia. Por ejemplo, una de ellas señala que 19 personas han sido detenidas en España al detectar una red que incluye alrededor de 500 individuos, tras una investigación conjunta que se realizó en Chile, Panamá, Costa Rica, México, Dominicana, Uruguay, Francia, Italia, Suecia, Holanda y la propia España, donde no podía faltar un grupo de la Argentina.

Ante la gravedad de ese problema, lo primero que surge es que se hace imperioso reglamentar este tipo de actividades y como medida precautoria, obligar a cortar el acceso a toda Web que pueda provocar acciones pornográficas o como se hace en casi todos los países nórdicos de Europa o en Rusia: su acceso prohibido a los menores de edad, como se hace en los bingos, casinos o lugares nocturnos, que están autorizados con cuentagotas y deben cumplir una serie de reglamentaciones obligatorias. La discusión está instalada.

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