"Nunca imaginé que podía existir tanta crueldad"

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Carlos Guardo, el esposo de Mirta Navarro, la mujer que fue asesinada de un tiro en la nuca por delincuentes que asaltaron a la pareja en el partido de Pilar, aseguró ayer que podría reconocer a uno de los sujetos que cometieron el hecho, al tiempo que dijo que antes de lo sucedido no podía concebir semejante «crueldad y maldad».

Guardo indicó que el hecho fue cometido por dos delincuentes, uno de los cuales estaba encapuchado, y el otro tenía una gorra.

«Nunca me imaginé que podían existir esa crueldad y esa maldad», sostuvo -casi sin poder contener la emoción- el hombre que fue herido en un brazo durante el violento asalto.

Además, Guardo explicó que su mujer fue asesinada porque intentó limpiar un vidrio empañado de su auto, lo que habría sido interpretado como un intento de pedir ayuda, en el momento en el que eran mantenidos como rehenes por los delincuentes en el interior de su propio vehículo.

  • Sin resistencia

    Sin embargo, el hombre aseguró que junto a su esposa «en ningún momento» intentaron resistirse al atraco que fue perpetrado en la zona de Pilar y terminó de forma trágica en Pablo Nogués, en la zona norte del conurbano, el domingo pasado a la madrugada. «Nos cruzaron un auto y se subieron a mi coche un delincuente encapuchado y otro con una gorra. A éste creo que lo puedo reconocer», relató Guardo.

    «Ellos me decían que estaban apurados y me pedían que los saque de la zona», agregó en el relato.

    Los asaltantes lo obligaron a dirigirse hacia la Capital Federal por la Ruta 8 y luego por la Autopista Panamericana.

    Poco después, Guardo, siempre al volante de su auto, fue obligado a desviarse hacia Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas, donde el auto comenzó a transitar por caminos de tierra.

    «En un momento el vidrio se empaña y mi mujer intenta limpiarlo. Creyeron que iba a sacar un arma y por eso la mataron», contó.

    «Es lo último que escucho, un disparo. Freno, trato de ver qué pasó y encuentro a mi esposa ensangrentada. Fue horrible. Me doy vuelta y le pregunté '¿qué hiciste?'. En ese instante, escucho otro estruendo y me impactan a mí», reveló.

    Mientras los delincuentes escapaban con los 500 pesos que le robaron, Carlos intentó pedir ayuda, pero su herida se lo imposilitaba, por lo que se tiró a una zanja y comenzó a gritar, hasta que una vecina llamó al 911.

    Según recuerda, la Policía lo encontró mareado por la herida sangrante que tenía en uno de sus brazos.
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