Miles de personas en San Isidro y una sola consigna: basta de inseguridad.
Miles de vecinos, mayoritariamente de la zona norte del conurbano bonaerense, reclamaron ayer mayor seguridad a las autoridades comunales y nacionales, durante una multitudinaria marcha realizada en San Isidro.
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Los vecinos se autoconvocaron frente a la municipalidad local, donde se rindió homenaje a las víctimas de la inseguridad y se firmó un petitorio para entregar a las autoridades, en el que se solicitaron normas de «inmediata aplicación», entre ellas, la baja en la edad de imputabilidad y «profundizar la batalla contra las drogas».
El éxito de la convocatoria, que desbordó varias calles en los alrededores del palacio municipal, derivó en el llamado de Juan Carlos-Blumberg a una nueva marcha para el próximo 13 de noviembre en la Plaza de Mayo, mientras la Asociación Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador convocó a una manifestación para mañana a las 19 en la Casa Rosada.
El asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea, ocurrido hace menos de una semana y por el cual permanecen detenidos tres jóvenes, fue el detonante para que los vecinos de San Isidro se convocaran ante el municipio local, que también recibió la adhesión de cientos de vecinos de partidos aledaños.
«Las calles deben ser nuestras, de los que queremos construir, no de los delincuentes», sostuvo durante el acto el director de Red Solidaria, Juan Carr, quien además pidió por la aparición con vida de Sofía Herrera, la nena de 3 años que fue secuestrada en un camping en Tierra del Fuego hace casi un mes.
Realidad
Advirtió, además, que «la sensación de inseguridad es producto de la realidad», y añadió que es necesario «evitar que los delincuentes anden libres».
«Estamos cansados de sufrir tragedias: que nos roben, violen y maten. Reclamamos lo que nos corresponde como ciudadanos, entre lo que se destaca el respeto a la vida», expresó Carr, en nombre de los familiares de las víctimas.
El reclamo de los vecinos estuvo destinado a la presidente Cristina de Kirchner y a su gabinete, así como al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quienes fueron blanco de masivos silbidos al ser nombrados desde el escenario principal.
Sin embargo, de la concentración no sólo participó Juan Carlos Blumberg, sino que se sumaron entrada la tarde el propio intendente-Posse y el jefe de la Policía Bonaerense, Daniel Salcedo, aunque no pudieron permanecer en el escenario y fueron recibidos con agresiones e insultos.
En este contexto, la Policía Bonaerense prometió ayer que redoblará su esfuerzo para «frenar la delincuencia».
Salcedo aseguró que la Bonaerense va a «incrementar la tarea para frenar la delincuencia».
Durante la marcha, Salcedo recibió petitorios de los vecinos que sufrieron hechos delictivos -«me solidarizo con ellos», dijo- y se comprometió a «seguir trabajando contra la delincuencia».
«Vamos a dejar la vida en ello», dijo el jefe de la Bonaerense, cuya presencia en San Isidro había sido autorizada por el gobernador Scioli.
«Nosotros nos hemos acostumbrado a esta situación de violencia. Y esto no nos puede pasar. Alguien tiene que hacer algo», dijo Viviam Perrone, presidenta de las Madres del Dolor, presente en la manifestación en reclamo de mayor seguridad.
Para lograrlo, los vecinos pidieron «normas de emergencia de inmediata aplicación»: «la reeducación social efectiva para menores que delinquen, una batalla real contra el tráfico de drogas y armas, la finalización de la morigeración de penas para delincuentes peligrosos y la articulación entre instituciones estatales y ONG en la lucha contra la inseguridad».
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