País estatal paralizado por ofensiva sindical

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El país vivió ayer una jornada repleta de protestas que incluyó a los sectores bancario, educativo, pesquero y estatal (empleados públicos y hospitalarios), que expresaron sus reclamos laborales con huelgas, manifestaciones y cortes del tráfico en las calles. Si bien la base argumental de las protestas se centra en pedidos de aumentos de sueldos y otras mejoras laborales, también subyace en los requerimientos demandas políticas (se encuentra en discusión la conformación de las listas de candidatos electorales). Incluso en algunas provincias brotan diferencias ideológicas entre las conducciones locales de los gremios, como los estatales, y los gobernadores.

Los empleados agrupados en la Asociación Bancaria realizaron una huelga nacional de cinco horas en demanda de un aumento salarial de 30% y del respeto a la jornada laboral de siete horas. La medida de fuerza, que se llevó a cabo parcialmente en los horarios de atención al público y afectó a los bancos públicos y privados, se concretó pese a la intervención en el conflicto del Ministerio de Trabajo, que dictó la conciliación obligatoria entre las partes para intentar encontrar una solución.

• Bancarios ruidosos

Los bancarios, que, además, anunciaron una huelga para la próxima semana -jueves 26 y viernes 27-, canalizaron su protesta a través de ruidosas marchas que se concretaron en Buenos Aires y en las principales ciudades, como Rosario, Córdoba, Mendoza, entre otras. En la Capital Federal, la movilización provocó innumerables problemas de tránsito, un paisaje habitual para los porteños, quienes diariamente deben soportar tales inconvenientes, ya sea por motivos gremiales, políticos o sociales, como los piqueteros, a los que, ahora, se han sumado llamativamente los estudiantes secundarios, quienes suspendieron clases y protestaron por el estado de los edificios y por más presupuestos (ver aparte).

También los empleados públicos concretaron un paro de actividades que tuvo un «alto acatamiento» -según la dirigencia sindical-, en demanda de un aumento salarial y del traspaso a la plantilla de los trabajadores que están «en negro» (fuera de los registros oficiales). En Buenos Aires, estos funcionarios, que forman parte de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) enrolada en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que preside
Víctor De Gennaro, un ex aliado del presidente Néstor Kirchner, provocaron movilizaciones en Plaza de Mayo y marcharon en otras ciudades del interior.

Este paro de funcionarios estatales prácticamente afectó a todos los hospitales públicos del país, donde sólo se atendieron las guardias mínimas, y a las dependencias de los ministerios.
En varias provincias, las conducciones locales vienen realizando continuas medidas de fuerza para oponerse políticamente a los gobernadores locales. Uno de las casos más nítidos es Neuquén, donde ATE de Julio Fuentes -subalterno de De Gennaro-viene motorizando paros hospitalarios desde hace 44 días, apoyado en organizaciones de izquierda que se enfrentan con el gobernador Jorge Sobisch, lanzado en su campaña nacional para las presidenciales de 2007.

• Preocupación rural

También paró el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), lo que generó la preocupación de las cuatro entidades que agrupan a los productores rurales. Estos aseguraron que el conflicto en el organismo sanitario del país «pone en peligro compromisos internacionales por 50 millones de dólares diarios y el control de los alimentos». Las consecuencias hasta provocaron repercusión externa al suspender Estados Unidos el envío de una misión técnica debido a este paro (ver Ambito del Campo).

Ayer se cumplió, además, el segundo día de huelga de los profesores universitarios que se prolongará hasta hoy.
Para esta jornada está anunciado un paro nacional de los docentes primarios y secundarios que se agrupan en la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA). El secretario adjunto, Hugo Yasky -reemplaza en la conducción a Martha Maffei que goza de licencia gremial por ser diputada nacional-, ratificó la huelga pese al llamado de Kirchner de abrir un diálogo y privilegiar las negociaciones. Los docentes sumarán al reclamo salarial sus demandas por cambiar el modelo educativo y por una ley que lo financie.

Otro importante frente de conflicto por mejoras salariales se registra en Puerto Madryn, el mayor centro de la industria pesquera argentina, donde la actividad está paralizada desde hace 37 días.
Ayer, el gobierno del peronista Mario Das Neves, alineado con Kirchner, pidió que se desaloje el municipio local para garantizar la paz social. Después de la mediación oficial, se vislumbraron mejoras en las negociaciones entre los huelguistas adheridos al Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y la Cámara Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP).

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