3 de junio 2005 - 00:00

Paros salvajes afectaron otra vez a los hospitales

Trabajadoreshospitalariosdescansandespués demanifestar porreclamossalariales noalejados deplanteospolíticos y depeleas intestinasqueafectanseriamente alservicio deatención a lospacientes.
Trabajadores hospitalarios descansan después de manifestar por reclamos salariales no alejados de planteos políticos y de peleas intestinas que afectan seriamente al servicio de atención a los pacientes.
Una vez más, los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires se vieron afectados, ayer, por medidas de fuerza que resienten las prestaciones asistenciales. El personal no médico de los hospitales Ramos Mejía, Gutiérrez, Durand, Vélez Sarsfield y de la ex Casa Cuna inició sorpresivamente un paro de actividades que sólo afectó parcialmente al servicio, ya que la medida de fuerza fue cumplida únicamente por un sector de empleados. Pero los trabajadores no profesionales «autoconvocados» de ATE -sublevados contra la conducción del gremio municipal Sutecba- resolvieron extender este paro -en horas de la mañana- a los hospitales Argerich, Penna, Alvarez y Rocca, con lo que se agravó la atención hospitalaria a la población.

Preocupa, además, que la mayoría de estas medidas de fuerza surge como resultado del internismo gremial en los que la conducción de los sindicatos estatales no logra contener a las comisiones de bases, quienes exhiben, además, planteos ideológicos y partidarios. Pero también se ponen en juego intereses de sector o tratan de dirimirse internas gremiales. Así, ayer se escuchó a la presidenta del Banco Nación, Felisa Miceli, acusar duramente al secretario general de los bancarios, Juan José Zanola, de «patotero» al haber enviado a activistas a boicotear los acuerdos laborales.

Otro aspecto que juega en estos reclamos laborales es la cercanía de las próximas elecciones legislativas que lleva a las reivindicaciones laborales a ponerse en el centro de la escena política como ocurre en Neuquén, donde los empleados públicos, hospitalarios y docentes están empeñados en una lucha frontal contra el gobernador Jorge Sobisch, quien está lanzado a una fuerte acción proselitista con vistas a las presidenciales de 2007. Ayer, la CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina) respondió con un paro nacional por la represión contra los docentes que hubo el martes en esa provincia.

• Reclamo

Volviendo al paro hospitalario en la Capital Federal, el personal no médico de estos centros asistenciales (camilleros, laboratoristas, técnicos, administrativos y de maestranza) reclama el cumplimiento de la grilla salarial vigente desde el 1 de mayo último y aprovecha para castigar al jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, seriamente devaluado desde la tragedia de Cromañón. Como ocurre siempre en estos paros, la cifras de adhesión varían según las fuentes: para la delegada de ATE, Marcela Pulido, la huelga tuvo «80% de acatamiento entre los trabajadoresen quirófanos, laboratorios, consultoriosexternos y enfermería».

Sin embargo, desde la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad, el director general de Hospitales, Arturo Faiad, consideró que el paro «tuvo algún grado de repercusión mínimo en los hospitales Ramos Mejía, Gutiérrez y Durand. Simplemente, porque la medida de fuerza de los no profesionales fue generada por un pequeño grupo de la parte técnica y administrativos, reconocidos como autoconvocados, sin representatividad gremial alguna y motivada por un presunto reclamo salarial. En realidad -agregó el funcionario-, el gobierno y los gremios representativos habían fijado un aumento salarial en las paritarias que se hace efectivo con el pago de los haberes del mes de junio, con retroactividad al 1 de mayo.

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