El primer vuelo de una línea comercial que utiliza parcialmente biocombustible despegó de Londres, según se informó hoy.
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El vuelo de la aerolínea británica Virgin Atlantic con destino a Ámsterdam partió sin pasajeros a bordo, en el que fue considerado por expertos como el primer viaje ecológico aéreo.
Al comienzo de este mes, Airbus había utilizado el avión más grande de pasajeros, el A380, para testear un combustible alternativo, una mezcla sintética de gas líquido.
El vuelo de tres horas del Airbus, que partió el pasado 1 de febrero de Filton, cerca de Bristol, hasta Tolouse, en Francia, fue parte de un programa de investigaciones para hallarse un combustible aéreo más amigable al medio ambiente.
Sin embargo, los grupos ambientalistas afirman que los biocombustibles no son sustentables y llevarán a una reducción de los espacios de tierra para alimentos.
El Boeing 747 de Virgin tiene una de sus cuatro turbinas conectada a un tanque independiente con biocombustible, un derivado de plantas.
Esto reduce el peligro de accidente aéreo, debido a que las otras tres turbinas utilizan el combustible convencional, y pueden ser utilizadas en caso de problemas.
Por su parte, Virgin se ha negado a informar de qué está hecho el combustible ecológico.
Los técnicos consideran que existe un mayor peligro por el uso de dichos biocombustibles, ya que pueden congelarse a altas altitudes.
Las nuevas tecnologías son manufacturadas por las compañías GE y Boeing, pero Virgin afirmó que dentro de 10 años las aerolíneas podrán volar diariamente utilizando combustibles derivados de plantas.
Kenneth Richter, de Amigos de la Tierra, declaró que el vuelo de Virgin "es una farsa", que distrae de las verdaderas soluciones para combatir el cambio climático.
"Si uno analiza los últimos resultados de investigaciones, puede verse que los biocombustibles reducen muy poco las emisiones (de Co2). Por otro lado, estamos preocupados por el impacto que pueda generar la producción a gran escala de estos combustibles en el medio ambiente y en los precios de los alimentos en el mundo", subrayó.
"Lo que tenemos que hacer es reducir la expansión exagerada de la aviación, que se ha vuelto la mayor fuente de gases del llamado efecto invernadero en Gran Bretaña y tenemos que frenar los subsidios a esa industria", agregó.
Sin embargo, el presidente de Virgin Atlantic, el multimillonario Richard Branson, declaró a la BBC de Londres que utilizar la nueva tecnología ayudará a desarrollar opciones más ecológicas de combustible aéreo para reducir las emisiones de dióxido de carbono.
"No necesariamente será la bala de plata para un futuro a largo plazo, pero demostrará que un biocombustible de este tipo puede ser utilizado a una altura de 30.000 pies", dijo el empresario británico.
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