17 de febrero 2004 - 00:00

Piquetero violento era ladrón

Piquetero violento era ladrón
Máximo Alberto Mejías, el piquetero detenido por agredir a un taxista, tiene dos condenas por delitos contra la propiedad y recibe un subsidio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Estos son algunos detalles que constan en el expediente que la Justicia abrió en su contra para investigarlo por el salvaje ataque al taxista Walter García.

El «piqueduro» Mejías suele tener su base de acción en el comedor comunitario Simón Bolívar, ubicado en la calle Bolívar al 700 del barrio porteño de San Telmo, que está apadrinado por la agrupación de izquierda Quebracho que responde a Emilio Pérsico y por Montoneros de Roberto «Cirilo» Perdía, aunque ellos niegan cualquier vinculación.

Mejías
nació en diciembre de 1976, tiene 27 años y un prontuario penal al que si se le suma la agresión al taxista García podría devolverlo a la cárcel. Esto porque el delito que se le imputa hasta el momento -tipificado como «daño»- es excarcelable: tiene una pena que va de 15 días a un año de prisión. Sin embargo, no se descarta que se le imponga el agravante de «daño» cometido «en banda», circunstancia que aumenta la pena impuesta de tres meses a cuatro años de prisión.

Mejías
figura en el Registro Nacional de Reincidencia Criminal y Carcelaria. Tiene una condena del 25 de setiembre de 2000 emitida por la sala I de Apelaciones en lo Penal de Lomas de Zamora, con una pena de un año de prisión por hurto calificado y robo simple en grado de tentativa y en concurso real.

Y otra condena de 8 meses de prisión dictada el 8 de julio de 2001 por los tribunales de Mar del Plata, por un robo perpetrado en 1999 en esa ciudad.

Aunque Mejías formó parte de la banda de agresores que en la tarde del viernes tomó como rehenes a decenas de conductores en la avenida 9 de Julio (toda una costumbre en estos grupos de desocupados) no es el piquetero más violento. No es aquel que las imágenes de la televisión muestran saltando sobre el auto de alquiler y descargando un garrotazo sobre la cabeza del conductor del taxi.

Ese «barbado piquetero» permanecía -hasta el cierre de esta edición- prófugo junto a otros cinco sospechosos de participar del violento corte de calle. En los tribunales se afirma que «ya está identificado» y que solo falta concretar su captura.

La Policía está convencida de que se trata de un «compañero» de Mejías, perteneciente a la misma agrupación política de izquierda con asentamiento en la usurpada casa de San Telmo que funciona como comedor comunitario
.

• Insignia

Los investigadores detectaron que la bandera que el hombre de cabellos ondulados y barba lleva colgada al cuello y que se extiende sobre su espalda tiene un distintivo especial: en vez del clásico sol tiene una estrella roja que podría ser el símbolo de la agrupación Montoneros o del desaparecido Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

Lo que se sabe con certeza es que
Mejías forma parte de un grupo de desocupados enrolado en las agrupaciones Organizaciones Libres del Pueblo y el Movimiento Trabajadores Desocupados (MTD) Evita, que suelen vender la revista «Hecho en Buenos Aires». Según los «piqueduros» de Néstor Pitrola (Partido Obrero), los agresores no pertenecen a su agrupación sino que están relacionadas con una afín al oficialismo, es decir, el MTD Evita. El único detenido por el violento corte de calles fue llevado ayer a Tribunales para ampliar su declaración indagatoria que comenzó el domingo por la tarde, pero que debió ser interrumpida porque la videocasetera del Juzgado en lo Criminal y Correccional N°8 tuvo problemas técnicos y dejó de funcionar.

A
Mejías se le leyó la imputación de un expediente que ya está a punto de superar las 200 fojas y en el que consta la declaración del taxista García, los antecedentes del piquetero y hasta un par de fotos del matafuegos que el desocupado utilizó para hacer estallar los vidrios laterales del automóvil en dos perfectos y coordinados golpes. Ante la jueza María Susana Nocetti de Angelelli se negó a declarar. Ni siquiera quiso ver el video donde aparece rompiendo los vidrios del taxi.

En realidad, el filme que tiene la Justicia no es el mejor, por eso ayer
intimaron a los canales Crónica TV y TN a que le remita copia de las filmaciones donde se ve claramente a Mejías haciéndose del matafuegos que el taxista usó para enfrentarse con los piqueteros. Con este elemento en su poder descargó la furia contra el automóvil, mientras García resistía como podía la agresión patoteril de los piqueteros.

Pero además de
Mejías, la Policía busca a los agresores del taxista Enrique Urquiza, que fue golpeado luego de mantener un entredicho con piqueteros que le cortaron el paso.

Al finalizar la discusión
Urquiza, que viajaba con su esposa y uno de sus hijos, regresó al auto, pero sorpresivamente alguien le abrió la puerta y le aplicó una trompada en la cara. El terrible golpe reventó el vidrio de sus anteojos que prácticamente se clavaron en sus pómulos.

El violento episodio provocó una cascada de críticas que el gobierno intentó atenuar a través de su ministro del Interior,
Aníbal Fernández, quien explicó la cautela policial con el argumento de que «se privilegió el contexto para no generar una batalla campal».

El corte del viernes comenzó poco después del mediodía en el cruce de Carlos Calvo y Lima, cuando los manifestantes de las organizaciones Rodrigo Bueno, Hotel El Cid y MTD Evita reclamaban ser recibidos por el secretario de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad,
Rafael Romá, y 500 vales para comprar alimentos.

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