5 de octubre 2006 - 00:00
Polémica para Bob Woodward
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En el pasado, Woodward fue el portavoz oficioso y el hagiógrafo oficial de, entre otros, Alan Greenspan (Maestro), Colin Powell (Los Comandantes) y de Bill Clinton (The Agenda).
Esa dependencia de las fuentes queda disimulada dando todo lujo de detalles, que hacen que el lector se imagine que Woodward estaba realmente allí, pese a que sólo estaba transcribiendo lo que alguien le ha contado. Así es como el periodista conservador Christopher Hitchens lo ha calificado de «taquígrafo de los poderosos».
Y en «State of Denial», la mayor parte de los informantes de Woodward están ahora fuera de la Casa Blanca, o del círculo de poder del presidente. Woodward ha admitido que una de las personas con las que ha hablado para escribir el libro es John Murtha, un congresista demócrata que no sólo lidera la oposición a la Guerra de Irak, sino que está en plena campaña para tratar de convertirse en el jefe de los demócratas de la Cámara de Representantes. Otra fuente es el ex general Jay Garner, que estuvo apenas tres semanas al frente de la reconstrucción de Irak, hasta que la Casa Blanca lo sustituyó por Paul Bremer. Lógicamente, Murtha y Garner están en total desacuerdo con la política de Bush para Irak.
Otras posibles fuentes de Woodward en el libro, identificadas por «The New York Times», son ex colaboradores de Bush, como Andrew Card, que dimitió del cargo de jefe de gabinete del presidente hace seis meses, después de un feroz enfrentamiento con Rumsfeld. O George Tenet, que fue sacrificado como director de la CIA en julio de 2004 por el desastre de Irak. O Brent Scowcroft, el ex consejero de Seguridad Nacional de Bush padre y portavoz oficioso de éste cada vez que el patriarca del clan quiere explicar a su hijo que no está de acuerdo en nada de lo que él hace.
O finalmente, Richard Armitage, la mano derecha de Colin Powell, que perdió su cargo de número dos de la diplomacia hace dos años, cuando su jefe fue defenestrado por Rumsfeld y Cheney. Tal vez la caída en desgracia de esas fuentes y la de la popularidad de Bush expliquen el cambio de traje de Bob Woodward.




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