19 de julio 2007 - 00:00

Política tregua en la calle Pasteur

Néstor Kirchner, con su esposa Cristina, regresó a la calle Pasteur para el acto recordatorio del brutal atentado contra la AMIA, luego de la ausencia del año pasado: entonces, los «judeólogos» de su gobierno le pronosticaron un mal trance si concurría.

Esta vez, a salvo de presagios, el matrimonio presidencial seretiró de la esquina de Pasteur y Viamonte con una sonrisa en el rostro: hasta lo felicitaron. Fue apenas un año después de que uno de los familiares de las víctimas lo acusara de que había trabado la causa judicial por temor a represalias de Irán. Al día siguiente, el Presidente había respondido a los gritos y, ofendido, dijo: «No soy Mandrake» (en relación con las dificultades para encontrar a los culpables).

Ayer repitió lo mismo, pero en términos más diplomáticos: «Llegamos nueve años tarde al gobierno...» (como si en ese momento hubiera podido ser Mandrake, oficio del que por alguna razón se relevaron los servicios de inteligencia de Israel, Estados Unidos, Alemania y Francia).

Después del acto, el Presidente se mostró crítico del régimen iraní, aunque no se sabe si mantendrá ese criterio cuando en setiembre hable en Naciones Unidas. Menos aún se espera que corte relaciones diplomáticas.

Una oradora, la catalana Pilar Rahola (de izquierda, según afirma su currículum), lo instó desde el palco: «Si se anima a denunciar a Irán en la ONU, ese blanqueadero de dictaduras, lo felicitaré».

Todo más suave frente al temporal del año pasado, al menos los discursos de un familiar y de un dirigente comunitario. Se consagró así una etapa menos áspera entre el gobierno, los familiares y la AMIA (la relación con la DAIA, después de atravesar pasadas tempestades, hoy ya no es tan tensa).

El conflicto político se zanjó ayer sin conocerse qué aportaron unos u otros para la tregua. ¿Qué obtuvo el matrimonio Kirchner? Por una parte, cerrar la puerta de renovadas escaramuzas con una parte de la colectividad judía en tiempos electorales. Y, por otra, persistir en la teoría de que los «judíos internacionales» les abrirán puertas, casi todas ubicadas en Washington, cuando el matrimonio lo necesite.

  • Interrogante

    La gran pregunta, a cambio, es qué obtuvieron los familiares: ¿se modificó su ira sólo por el pedido de extradición presentado por el gobierno de un grupo de iraníes? ¿Alcanza esto para compensar a factores como Chávez, D'Elía, Mario Cafiero, amigos del gobierno que apoyan abiertamente a Irán, al que la Justicia argentina acusa de haber cometido dos actos de agresión abierta contra el país, su gente y su territorio? Pocas respuestas.

    Lo cierto es que el acto para recordar un nuevo aniversario del atentado contra la AMIA (el decimotercero) volvió a reunir la misma cantidad de gente que desde hace una década, lo que marca que los organizadores no logran superar la barrera del gueto. Y no es porque falte memoria.
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