El protagonista de esta historia resultó ser Oscar Ernesto Pereyra, de 63 años, quien debió enfrentar un juicio oral y público ante los integrantes de la Cámara Penal de Segunda Nominación de esta ciudad, por un robo y un hurto.
El hombre es oriundo de la localidad cordobesa de Villa Dolores, y hace 20 años está radicado en el departamento de Belén, de Catamarca.
Allí, tenía un parque de diversiones, actividad de la que sólo le quedó el mote de "Parquero".
Según publicaron hoy medios locales, tras separarse de su mujer y perder todo contacto con ella y con sus cuatro hijos, su situación cambió radicalmente y quedó en la calle, lo que lo llevó a vivir en una camioneta, que era lo único que le quedaba.
Entonces, Pereyra se dedicó a realizar "changas", hasta que, en 1995, comenzaron sus problemas ante la Justicia.
El hombre fue acusado de cometer dos delitos contra la propiedad, y en el juicio que concluyó ayer, fue invitado a realizar su descargo.
Sin embargo, y ante la mirada asombrada de los magistrados, dijo: "Ahora en la cárcel tengo un plato caliente y un colchón donde dormir. Es mejor quedarme ahí, porque si salgo no tengo a dónde ir ni qué hacer".
Finalmente, el Tribunal resolvió condenarlo por un hecho de robo y otro de hurto simple a un año y ocho meses de prisión efectiva, por lo que en seis meses Pereyra recuperará la libertad.
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