6 de junio 2008 - 00:00

¿Qué tienen tus ojos?

Un detalle en su mirada se repite a diario: el maquillaje cargado, que resalta sus ojos y los hace parecer saltones. Demasiado llamativo, también el impermiable color magenta que usó el martes.
Un detalle en su mirada se repite a diario: el maquillaje cargado, que resalta sus ojos y los hace parecer saltones. Demasiado llamativo, también el impermiable color magenta que usó el martes.
Suele en sus apariciones, Cristina de Kirchner sorprender con su vestuario. A veces, una tentación para la crítica. Discutible, por lo menos, fue su ingreso a la reunión de la FAO con un impermeable de color magenta y capucha -era un día lluvioso-, detectable desde otro continente. Pero, claro, no se debía mojar. Ese flash fulgurante hasta opacó un detalle de la casa Marni, sugestivo, ya observado en estrellas como Beyoncé y Cameron Diaz: un sobre con pétalos de tela, el must de la temporada veraniega. También sorprendió, en una de las reuniones, que se olvidara de quitarse los lentes oscuros. A menos que tuviera una complicación en los ojos, no corresponde esa distancia a la hora de saludar a otros dignatarios. Aunque son los ojos el tema que hoy nos importa y no sólo porque registraron lágrimas por primera vez, en público, desde que es Presidente.

En ella, quizás sean su principal distinción facial, resaltados su interesante redondez y razonable tamaño por el abuso del rimmel y delineadores (que casi nunca engaman con el iris, la ropa y, menos, con la boca). Algunos especialistas se asombran que ella insista con tanto exceso, pues convierte su mirada en lo que no es: saltona. Más, creen esos expertos en que es ir contra las reglas actuales del make up. Pero, justo es reconocer, en muchos aspectos a ella le encanta ir contra las reglas.

Persiste la mandataria en una contradicción: le gusta cambiar siempre de vestuario,casi no soporta repetirse en la ropa, pero con el tocador -más allá de retoques y botox- se manifiesta conservadora al extremo. Una extrañeza, ese continuo delineado oscuro y grueso en los párpados superior e inferior, con pestañas cargadas de rimmel, se diría que no modificó nada de lo que usaba en los 70. Pero algo pasó entre aquellos años gloriosos -tal vez para ella, finalmente conoció a su esposo- y ahora, aun en los ojos. Sería como ir hoy a la peluquería y salir con el peinado nido batido con spray.

  • Maquillaje

  • Interesa, para evitarse discursos, la opinión técnica de una mujer dedicada a sombras y rubores, Ana Romanelli. Sin pudores, exigente, afirma: «Cristina no luce un maquillaje acorde a su edad. Se sigue maquillando como cuando era joven, con el estilo setentista de resaltar los ojos, pero no repara en que ya no tiene 20 años. A medida que los años pasan se debe ir suavizando el make up, hasta hacerlo pasar casi inadvertido». Difícil, para Cristina desprenderse de la batería de cosméticos, ya ha confesado alguna vez 'me gusta pintarme como una puerta'». La especialista sigue diciendo: «La Presidente no tiene en cuenta que la forma en que se maquilla no está acorde con el lugar que ocupa. Ella no necesita resaltar los ojos tan fuertemente para que su mirada no se pierda en el escenario».

    También advierte que el make up de Cristina no es casual, a un estilo acentuado. «Pretende destacar todo» -afirma- «los ojos, labios y pómulos, todo a la vez. Y lo único que consigue es endurecer las facciones. Es la forma que encuentra de imponer su presencia. Lo mismo hace con la elección de la vestimenta. La soberbia pasa por los diferentes ámbitos de su vida y se refleja también en su apariencia», sentenció Romanelli. De ese modo, si algo repitió en esta semana, fue la paleta de sombras, el rimmel, tan cargado que le deja grumos como si estuviera vencido, y el delineador de pincel cuando el de fibra la ayudaría más a parecer natural. Sobre sombra marrón clara, siempre, marca el delineado estirado hacia la ceja y grueso en el párpado -casi faraónico Base beige con rubor recargado en los pómulos y rouge beige perlado demarcado por fuera de la comisura (como si le hiciera falta resaltar los retocados labios). Lo que sí, persiste en brillos, tanto en prendas como en labios. «No hace caso al ABC del make up, cuya regla básica es que al maquillar el protagonista debe ser o los ojos o los labios, nunca ambos como hace Cristina. Sus ojos producen una molestia visual. Además, los labios delineados ya no se usan y ella no necesita resaltarlos más ya que gracias al botox tienen un fisonomía importante», advierte la especialista. Aconseja además que «los brillos tampoco son acertados para mujeres que pasaron las cuatro décadas».

    Claro que tanto batifondo con el campo impedirá que se acerque la mandataria a estos consejos, al abandono casi necesario de ese desfase entre el vestuario y el maquillaje: sus ojos lo valen.

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