El fiscal de Cámara de Río Cuarto, Jorge Alfredo Medina, ratificó que se trata de un crimen de lesa humanidad, y en consecuencia imprescriptible, el del niño Ale Flores, quien fue atropellado en 1991 por dos policías a bordo de un móvil de la fuerza, que luego escondieron el cuerpo.
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El fiscal de Cámara hizo lugar, así, al planteo formulado a principios de este mes por el juez de Control de Río Cuarto, Daniel Muñoz, quien había calificado el hecho como un delito de "lesa humanidad" y se había opuesto a que prescribiera la causa en la que están acusados por homicidio culposo e encubrimiento los policías Mario Gaumet y Gustavo Funes.
La prescripción había sido requerida por el fiscal de Instrucción de Río Cuarto, Javier Di Santo, quien requirió la absolución de los acusados.
El fiscal Medina consideró que ahora la Justicia buscará dilucidar tanto la culpabilidad de los acusados como el grado de colaboración de superiores y camaradas que participaron del hecho, por lo que la causa quedará en manos del fiscal Walter Guzmán.
Para el fiscal de Cámara, el crimen de Flores es de lesa humanidad porque los participantes habrían aprovechado el hecho de que eran policías "para lograr la impunidad".
Según la pesquisa judicial, Alejandro Flores, de 5 años, fue atropellado el 16 de marzo de 1991, por un móvil policial Renault 12 en el que iban el comisario Gaumet y el efectivo del grupo Eter, por el cruce de las calles Carlos Rodríguez y Pedro Zanni, en Río Cuarto.
De acuerdo a esta hipótesis, el patrullero chocó al chico, a quien los efectivos cargaron en el auto y luego pidieron ayuda a enfermeras para que asistieran a la víctima que agonizaba.
"Ambos uniformados dispusieron borrar todo rastro del accidente, habrían reparado los escasos daños producidos en el móvil policial, disponiendo el enterramiento del cuerpo del niño para eludir toda investigación en su contra", consideraron los investigadores.
El cuerpo del niño fue hallado hace un año en un descampado vecino a donde había sido atropellado.
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