Según pudo saberse, los ladrones -que manifestaron tener armas de fuego debajo de sus ropas- irrumpieron en el comercio y, después de reducir a empleados y a clientes, violentaron la caja fuerte del supermercado para adueñarse del botín.
Voceros policiales precisaron que tres empleados, así como unas quince personas que se encontraban en la zona de góndolas, fueron amenazados por los asaltantes, pese a no exhibir sus pistolas.
En ese contexto, las víctimas fueron obligadas a permanecer encerradas en una oficina del comercio.
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