Según los especialistas, el jengibre es un "superalimento" que ganó popularidad por sus múltiples propiedades y los diversos beneficios que aporta a la salud. Por ejemplo, un té de jengibre es ideal para aliviar la tos o los resfríos que tanto se hacen notar en esta época del año y, por eso, te recomendamos cómo plantarlo en tu casa con simples pasos.
Cómo cultivar jengibre en casa: paso a paso
Cultivar plantas, hierbas y vegetales es algo que beneficia a la economía doméstica y permite tener alimentos frescos y saludables. Te contamos cómo cultivar un poderoso alimento en casa.
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Planta de jengibre.
Beneficios del jengibre
- Contiene vitaminas B y E y minerales como el magnesio, hierro y zinc.
- Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.
- Es analgésico y antinflamatorio, por lo que ayuda a aliviar el dolor articular, muscular, reumático y menstrual.
- Puede actuar como descongestionante y aliviar la tos, al erradicar las mucosidades de la garganta y los pulmones.
- Ayuda a mejorar la digestión, previene la aparición de gases y es recomendado para los malestares gastrointestinales como náuseas, indigestión, cólicos y diarrea.
- Al estimular el páncreas, activa la secreción de insulina, lo que favorece la asimilación de carbohidratos y la quema de grasas. Crea una sensación de saciedad, por lo que evita la ansiedad por comer y ayuda a controlar el apetito. Gracias a los antioxidantes que aporta, previene la degeneración de las neuronas, lo cual ayuda a mejorar la memoria y previene la aparición de enfermedades degenerativas como la demencia senil.
- Previene el estrés oxidativo y reduce la presión arterial, por lo que es excelente para el corazón y para mantener equilibrados los niveles de colesterol.
Cómo cultivar jengibre en casa
1. Conseguir un trozo de jengibre, mientras más fresco, mejor. Buscar uno que tenga la piel tensa y lisa (evita los que luzcan rugosos), y que contenga algunos “nudos”, es decir, los pequeños montículos circulares a los lados del jengibre, ya que ahí es donde se formarán los brotes.
2. Cortar el jengibre en trozos de aproximadamente 3 centímetros de largo y asegurarse que cada uno de ellos tenga un “nudo”. Cuantos más trozos tengas, mayores serán tus posibilidades de éxito.
3. Dejar reposar los trozos que cortaste a temperatura ambiente durante 1 o 2 días, hasta que se forme un “callo” (o una capa seca) en las áreas expuestas donde se realizaron los cortes.
4. Se puede sembrar en macetas (éstas deben tener un orificio en la parte inferior, para drenar el agua) o directamente en el suelo si se tiene jardín. Importante: debe recibir luz solar indirecta y no darle el sol todo el día (puede ser en interior, cerca de una ventana). Hacer un hueco de unos 5 centímetros de profundidad, colocar ahí el jengibre con el nudo hacia arriba y cubrir con tierra. Asegurarse que haya aproximadamente 10 centímetros de distancia entre cada trozo que se siembre.
5. Regar los jengibres una vez a la semana, o antes si la tierra parece seca. Después de dos o tres semanas, se debería notar un pequeño brote verde entre la tierra, el cual crecerá poco a poco, hasta tener un tallo alto y delgado que se asemeje a una planta de bambú y que, por cierto, también es comestible.
6. Después de unos 6 meses, se tendrá la primera cosecha de jengibre, aunque si se lo deja más tiempo, más crecerá la raíz y se desarrollará su sabor. El mejor momento para cosecharlos es en invierno.
Consejo final
Una vez que se saque el jengibre de la tierra, sólo quitar el exceso de tierra y limpiarlo con un lienzo. No lavar hasta no utilizarlo, ya que la humedad provocará que dure menos tiempo.
Para conservarlo, debe colocarse en una bolsa de tela transpirable y guardarlo en la heladera. Así se mantiene en buen estado durante aproximadamente tres semanas, o incluso hasta poco más de un mes.
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