1 de diciembre 2004 - 00:00
¿Santuario de terroristas?
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Gracias a Juan Gutiérrez Fischmann, alias «Chele», yerno de Raúl Castro, el comandante articuló una fuerte relación con los cubanos y terminó dirigiendo el ala más dura del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), escindido de las líneas del PC.
Apablaza Guerra, era un estudiante de Química en el ex Pedagógico cuando fue detenido y torturado en los primeros días del golpe militar de Augusto Pinochet. Cuando salió en libertad, en el año 1974, emigró a Cuba.
El «comandante Salvador» es considerado un protegido de La Habana y del propio Fidel Castro, por su lealtad hacia el régimen cubano.
Participó en el operativo de secuestro del publicista brasileño Washington Olivetto en 2001, cuyo rescate fue valuado en u$s 10 millones.
Inteligencia determinó, no hace mucho, que ese golpe fue financiado por el grupo colombiano terrorista FARC, con u$s 150 mil. El grupo extremista ingresó a territorio brasileño con pasaportes groseramente falsificados en laArgentina. El dinero del secuestro era para proteger a terroristas colombianos en Chile.
También se lo sindica como partícipe en luchas revolucionarias contra Anastasio Somoza en Nicaragua.
Estando al mando del Frente-Manuel Rodríguez, ideó la fuga de miembros de su organización desde la Cárcel de Alta Seguridad, entre los que se encontraban Mauricio Hernández Norambuena, « comandante Ramiro», actualmente detenido en Brasil por el secuestro de Olivetto.
El crimen que marcó el fin del FPMR y la debacle de Apablaza Guerra -convertido ahora en uno de los 10 prófugos más buscados de Chile-fue el asesinato del senador derechista Jaime Guzmán y el secuestro de Cristian Edwards, hijo del dueño del diario «El Mercurio», el más influyente del país trasandino.
Esa operación se concretó cuando Patricio Alwyn se acercaba a la presidencia y el «Compay» perdía fuerza de mando en el Frente, que había sido copado por jóvenes dirigentes de la izquierda chilena proclives a dejar de ser un brazo armado de la resistencia.
El guerrillero es uno de los dos hombres del FPMR, que nunca han sido detenidos ni han comparecido ante la Justicia.
Otras capturas, no menos importantes, precedieron al chileno, cuyo accionar terrorista se compara con el del argentino Enrique Gorriarán Merlo, de fuertes vínculos con la guerrilla internacional.
Fue el caso del etarra Jesús María Lariz Iriondo, cuya extradición no fue concedida por la Argentina por considerar que la acción penal se hallaba extinguida para la legislación local.
Lariz Iriondo era uno de los más buscados en Iberoamérica. La Justicia le imputa haber participado a comienzos de los años ochenta en varios atentados contra oficinas bancarias y en uno contra la Guardia Civil.
Este último se produjo el 9 de octubre de 1984 mediante la explosión de una bomba en Eibar (Guipúzcoa) que no causó víctimas porque explotó antes de que la patrulla del Instituto Armado llegara al lugar previsto.
El vasco encontró refugio político aquí, pese a que lo había reclamado el influyente juez Baltasar Garzón.
El gobierno tiene un informe elaborado por agentes del espionaje locales y extranjeros que aseguran que las FARC colombianas operan en nuestro país y financian a grupos piqueteros.
Según los partes de inteligencia, a territorio argentino y para tomar contacto con grupos ha ingresado uno de los máximos referentes de las FARC identificado como Lesmes Bulla JairoAlonso, alias «Javier Calderón», nombre que utiliza también para ingresar a Chile y Uruguay y « Javier Cifuentes» para entrar a Brasil.




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