28 de abril 2005 - 00:00

Se anarquizan los paros hospitalarios

Empleados no médicos de los hospitales Teodoro Alvarez, Ramos Mejía y Gutiérrez, en disidencia con los gremios que los nuclean, iniciaron ayer un paro por 24 horas y ratificaron otro para el miércoles próximo en reclamo de aumentos salariales. De todos modos, tanto las autoridades de los tres nosocomios como de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aseguraron que «estaba garantizado 100 por ciento de las prestaciones». Trabajadores que no se plegaron al paro ocuparon los puestos dejados vacantes por los huelguistas que responden a los empleados autoconvocados que se enfrentan a las conducciones de ATE y Sutecba.

Paralelo a ello, en el Hospital Garrahan, el más afectado por estas huelgas salvajes de los enfermeros, se reanudó la actividad debido al levantamiento de las medidas de fuerza que se venían ejecutando desde la semana anterior. Trabajadores no médicos nucleados en tres de los cuatro gremios que agrupan al personal firmaron un acta-acuerdo en la que aceptaron la propuesta de un aumento de 10 por ciento sobre los básicos y una suma no remunerativa hasta alcanzar 300 pesos. Posteriormente, el cuarto gremio, ATE, hizo lo propio pero condicionó la negociación a las discusiones paritarias que comenzarán el próximo miércoles. Anoche, los empleados del Garrahan discutían en una multisectorial interhospitalaria un plan de lucha.

• Posición

Los empleados de los hospitales Gutiérrez, Alvarez y Ramos Mejía son disidentes a la conducción sindical de ATE Capital y de Sutecba. En su mayoría, responden a partidos de izquierda. Esa posición del personal no médico de esos tres hospitales generó ayer fuertes roces con dirigentes del Sutecba en los pasillos de los centros de salud.

La Secretaría de Salud porteña consignó que en el Alvarez se brindaban «todos los servicios con absoluta normalidad», mientras que en el Ramos Mejía «se registró alguna ausencia en el sector de laboratorio, radiología y extraccionista de sangre, que fue cubierta por otros trabajadores». En tanto, respecto del Gutiérrez, el Gobierno porteño aceptó que hubo «alguna ausencia en laboratorios y turnos» pero aseguró que esas dificultades fueron salvadas con la presencia de «otros trabajadores que no se plegaron al paro».

En el Alvarez, tanto un camillero como un trabajador de lavandería y un administrativo cobran un básico de 280 pesos, al que se suman otros conceptos que elevan el sueldo bruto a 890 pesos. Con los descuentos, los empleados reciben en mano 790 pesos. A partir de junio, el personal no médico pasará a cobrar 300 pesos más, de acuerdo con el acta firmada ayer entre los gremios y el gobierno. Los huelguistas reclaman «56 por ciento de aumento salarial, 82 por ciento móvil para los jubilados, el pase a planta permanente de contratados y el blanqueo laboral de empleados». La semana próxima ingresarán a ese centro otras 50 nuevas enfermeras.
En el
Gutiérrez, los delegados gremiales que impulsan la huelga denunciaron que en ese centro (presuntamente) «no se respetan los derechos humanos y se trabaja 16 horas por día». Ratificó que el reclamo apunta a conseguir un salario básico mínimo de 1.500 pesos.

En otros hospitales porteños y del conurbano, el cuadro de situación es el siguiente:

Durand
: se anuncian paros para el miércoles próximo.

Posadas de Haedo
: ratificaron la huelga de 24 horas para el jueves que viene.

Vélez Sarsfield
: camilleros y enfermeras resolverán en una asamblea general si se suman a las medidas de fuerza en otros hospitales.

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