9 de mayo 2012 - 20:03
Se arrojó del auto para escapar de un secuestro
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Díaz contó que tanto su camioneta Hilux como las otras dos donde venía la banda, "pasaron el peaje del acceso Tigre empujando la barrera, sin que nadie de seguridad hiciera nada".
El transportista explicó que a esa altura de su odisea ya tenía decidido engañar a los delincuentes y llevarlos hacia el control que Gendarmería tiene montado en la avenida Tomkinson e Ingeniero Bergallo de Béccar, cerca de la villa La Cava.
"Como ellos no conocían la zona, yo les decía que estábamos yendo a mi casa pero los fui guiando directamente al control donde están los gendarmes. Era la única oportunidad que tenía de salvarme, no sabía si me iban a pegar un tiro en la cabeza", afirmó.
Luego de destrabar el seguro, Díaz abrió la puerta e intentó arrojarse de la camioneta pidiendo ayuda, lo que llamó la atención de los gendarmes. "Me agarraron de la remera y yo quedé colgando a los gritos. Los gendarmes se acercaron pensando que estaba descompuesto, pero los ladrones empezaron a disparar y se armó el tiroteo", aseguró.
El empresario explicó que finalmente logró zafarse y cayó con medio cuerpo debajo de su propia camioneta en marcha y así logró liberarse de sus captores. "Las ruedas me pasaron arriba de las piernas, de milagro no me las fracturé", contó la víctima.
Fuentes judiciales indicaron que de acuerdo a los testimonios colectados en el lugar por el fiscal de San Isidro a cargo del caso, Patricio Ferrari, los delincuentes dispararon desde la Hilux y desde la EcoSport que venía de apoyo, mientras que los gendarmes efectuaron dos disparos con escopetas con posta de goma y 12 tiros con sus pistolas reglamentarias.
"Los delincuentes nos tiraban a un metro y medio de distancia. Nos pudieron haber matado a todos, a mí y a los cuatro gendarmes", señaló Díaz. Luego del tiroteo la camioneta Hilux de Díaz apareció abandonada en el cruce de avenida Maipú y Paraná de la localidad de Olivos, partido de Vicente López, con varios impactos de bala en la carrocería y sangre en su interior.
"La camioneta está toda agujereada y hay sangre porque los gendarmes lograron herir al tipo que me tenía a mí de rehén", explicó Díaz. Los voceros explicaron que luego del tiroteo en San Isidro, el chofer Homes siguió cautivo en poder de la banda, que lo volvió a traspasar de vehículo, esta vez de la camioneta EcoSport a una Volkswagen Amarok con la que lo llevaron nuevamente rumbo a la autopista Ricchieri.
El propio Díaz contó que por lo que pudo hablar con su empleado, Homes "se salvó de milagro" porque escuchó cómo por handy el supuesto jefe de la banda daba la orden de que "maten al chancho, maten al rey".
"Lo hicieron bajar y cuando cargan el arma se empieza a pelear con dos de los tipos. A uno lo ahorca con el cinturón y logra que tire el arma. Ahí empezó a correr, le tiraron como cinco o seis tiros que por suerte no le pegaron, pudo cruzar la autopista y no lo pudieron seguir porque si no, lo mataban", contó Díaz.
El fiscal Ferrari trabajaba junto a detectives de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) San Isidro en la identificación de los delincuentes que en total, según contó el propio Díaz "eran ocho" y permanecían prófugos.




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