13 de diciembre 2005 - 00:00

Se entregó patovica que hirió de gravedad a joven

Un joven de 24 años, empleado de un boliche bailable de Quilmes y sospechoso de haber participado en la golpiza a un cliente de esa discoteca, que quedó en estado de coma, se presentó anoche en la comisaría que investiga el hecho.

El patovica concurrió a la Comisaría 9ª de Barrio Parque Calchaquí, acompañado por uno de los dueños del boliche Harem, donde el domingo a la madrugada cuatro hombres golpearon brutalmente en la vereda a Pablo Espíndola, quien sufrió doble fractura de cráneo.

«Mi hijo está muy grave porque tiene dos fracturas de cráneo y coágulos en el cerebro, se puede esperar lo peor. Estamos esperando al neurólogo que lo va a operar», explicó ayer Enrique Espíndola, padre del joven, en la puerta de la clínica Loiácono, de Belgrano. El padre de Pablo Espíndola detalló que su hijo está en coma farmacológico, con respirador artificial, por lo que se aguarda su evolución.

En tanto, para esta jornada se espera la declaración de dos testigos que, según los abogados de la familia Espíndola, presenciaron el ataque y habrían reconocido a los agresores como los patovicas del boliche. Un tercer testigo, que es amigo de la víctima, ya declaró en sede policial y se aguarda su presentación ante el fiscal de Quilmes a cargo de la pesquisa, Carlos Aversa.

El hecho ocurrió el domingo a la madrugada en la puerta del local bailable Arel, situado en la avenida Calchaquí y Gutiérrez, donde Espíndola fue atacado por cuatro hombres y al caer al suelo golpeó su cabeza contra el cordón de la vereda, lo que le causó doble fractura de cráneo.


Según algunos testigos, el ataque fue cometido por patovicas del boliche que habían echado a Espíndola y a su amigo del lugar, motivo por el cual el primero les advirtió que iba a denunciarlos.

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