9 de junio 2008 - 00:00

Sello inconfundible

Nacido en Rumania, mientras su padre trabajaba en ese país como diplomático, Bernardo Neustadt trabajó desde los 13 años en el diario «El Mundo», hasta que fue despedido en 1956. En sus primeros tiempos hizo crónicas deportivas y hasta llegó a hacer la revista de Racing, el cuadro del cual fue ferviente seguidor.

Comenzó a desplegar sus comentarios políticos, algunos de ellos publicados en el diario en el que volvió ya como columnista, pero en 1964 fundó la revista «Todo» y en 1965 «Creer», el primer semanario de política.

Era una época inestable en cuanto a la coyunturapolítica y los artículos de Neustadt eran un reflejo del ambiente que precedió al golpe militar que terminó con el gobierno de Arturo Illia.

En 1975 fundó la revista «Creer», dedicada a la economía y los negocios, casi al mismo tiempo que se iniciaba «Tiempo Nuevo».

En ese programa dejó un sello inconfundible el «Lo dejamos ahí...» para finalizar entrevistas o editoriales, y el «Doña Rosa», una construcción discursiva que conformaba a una ama de casa desideologizada, a la que sólo le importaba el combate a la inflación, y a la que intentaba convencer de que la privatización solucionaría todos los males de la Argentina.

Cuando el gobierno de Carlos Menem aplicó sus políticas, lo definió al ex presidente como « rubio de ojos celestes», llegó a darle el programa para que lo conduzca y convocó a una manifestación oficialista llamada «la Plaza del sí».

Al terminar ese ciclo pasó al cable, en el canal 26, para luego desaparecer.

En 1998 fundó FM Millenium, una radio que, salvo su columna, mantenía una línea «new age» con música suave y mensajes en clave positiva, que mucha veces rozaban lo mágico y religioso.

Su última participación en radio fue en « Splendid», mientras que hasta el presente se dedicó a escribir los «Apuntes de Neustadt», un espacio semanal que se publicaba todos los miércoles en Ambito Financiero, desde hace dos años. Antes fue columnista de este diario durante casi dos décadas. Un sus críticas, y principalmente desde su blog personal, Neustadt mantenía una fuerte crítica a la política de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

«No se equivoquen. Ni usted ni yo nos volvimos locos. Tampoco estamos equivocados. No mentimos. No queremos lucha de clases, ni guerras civiles. Mucho menos, sangre. Son ellos... Ellos, traducido: los dos presidentes. No los votaron para eso», escribió en una de sus últimas columnas.

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