Dos situaciones pusieron ayer en alerta al aeropuerto internacional de Ezeiza, donde se comprobó que un pasajero embarcó un vuelo rumbo a los Estados Unidos con explosivos ocultos en su equipaje y, luego, se recibió una amenaza de bomba contra un avión que estaba a punto de partir.
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El primero de los episodios ocurrió la noche del jueves, cuando un ciudadano estadounidense abordó un vuelo en Ezeiza y al llegar ayer al aeropuerto de Houston, Texas, se detectó que llevaba explosivos en una de las valijas que había despachado en el aeropuerto argentino.
A este hecho, se sumó poco después otra situación de alarma cuando la policía "evacuó rápidamente" un vuelo de la compañía panameña Copa Airlines, antes de la partida, a raíz de una amenaza de bomba.
La amenaza obligó a llevar a la aeronave para su revisión a un sector alejado de la estación aérea y demorar el vuelo.
El llamado anónimo se registró en una oficina de la empresa Aeropuertos Argentina 2000, licenciataria de la mayoría de las estaciones aéreas del país, y daba cuenta de la presunta existencia de un artefacto explosivo en el mencionado avión.
En el otro episodio ocurrido en las últimas horas, un ciudadano estadounidense que viajaba desde Buenos Aires hacia Nueva York fue detenido en el aeropuerto de Houston, durante una escala de su vuelo, donde se vivieron momentos de tensión y alarma, luego de que se detectara que el pasajero llevaba explosivos en una de sus valijas.
El hombre había embarcado el pasado jueves en el aeropuerto internacional de Ezeiza en un vuelo de la empresa Continental Airlines y, de acuerdo con las investigaciones realizadas en Buenos Aires, había ingresado a la Argentina "por tierra, desde Bolivia, pero procedente de Perú".
En una de las valijas del hombre el personal de seguridad del aeropuerto texano encontraron un detonador, dinamita y nitrato de amonio -ambos materiales utilizables en la elaboración de explosivos-, disimulados dentro de una botella de gaseosa llena de barro.
De todos modos, se aclaró que la botella con los explosivos y el detonador se hallaban dentro de una de las valijas que el pasajero había despachado y que viajaban en la bodega del avión.
Por ello, se estima que el hombre no tenía en sus planes detonar los explosivos a bordo del avión, ya que no tenía acceso directo a ellos, indicaron a la agencia Noticias Argentinas fuentes cercanas a la seguridad de Ezeiza.
El hombre fue detenido luego de que un perro entrenado en el aeropuerto de Houston se le acercara por el olor a dinamita que despedía su ropa.
Según informaron agencias internacionales, luego de ser detenido, el hombre habría argumentado que se desempeña en el sector minero y que habitualmente trabaja con este tipo de materiales.
El interventor de la Policía de Seguridad Aeronáutica, Marcelo Sain, precisó que el pasajero "salió en el vuelo del jueves y al aparecer portaba en su equipaje de bodega una botella de Coca Cola con barro, con un tubo de nitrato de amonio, un poco de dinamita y un disparador para ser activado".
Sain explicó que los explosivos no fueron detectados en la revisión que realizaron en Ezeiza el personal de una empresa privada y de la propia policía aeroportuaria, aunque aclaró que este tipo explosivos habrían sido hallado de inmediato si se hubiesen ocultado en el equipaje de mano e implicaran la posibilidad de hacer explotar el avión.
El funcionario explicó que no se pueden difundir información personal del detenido, pero trascendió que se trata de un ciudadano de los Estados Unidos, que estudiaría en el estado de Connecticut.
El hombre quedó a disposición del Buró Federal de Investigaciones (FBI), ya que más allá de las causas que lo impulsaron a transportar estos materiales, llevar un dispositivo explosivo abordo de un avión es una violación de las leyes que rigen el transporte aéreo.
El avión de Continental hizo escala en Houston y pudo seguir su ruta hasta el aeropuerto neoyorquino de Newark, después que los agentes de seguridad se aseguraran de que no había explosivos en el aparato.
Agencias internacionales indicaron que durante la jornada ocurrió otro incidente, cuando en un avión de la compañía American Airlines, que volaba de Gran Bretaña a Estados Unidos, fue desviado a Bangor, Maine, luego de que autoridades estadounidenses fueran informadas de una amenaza.
Los investigadores del FBI iniciaron tras el aterrizaje interrogatorios a todos los pasajeros del vuelo procedente desde Manchester a Chicago.
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