La inteligencia artificial está modificando la forma en que se trabaja y también empieza a cambiar la manera en que se evalúan las capacidades profesionales. En ese contexto, Aumenta AI lanzó la Certificación del Profesional Aumentado por IA, una credencial que cuenta con el respaldo académico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y que busca medir, a través de simulaciones dinámicas, cómo una persona utiliza inteligencia artificial en situaciones laborales.
UBA respalda nueva certificación para medir cómo trabajan los profesionales con inteligencia artificial
La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires adhirió al Marco de Competencias del Profesional Aumentado por IA desarrollado por Aumenta AI. ¿De qué se trata y cómo participar?
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La certificación desarrollada por Aumenta AI tiene actualmente una duración de 20 horas y está disponible a través de tres canales.
La iniciativa parte de una transformación que ya atraviesa al mercado de trabajo: no alcanza con saber utilizar una herramienta de IA, sino que resulta necesario comprender cuándo aplicarla, cómo darle contexto, cómo verificar sus resultados y qué decisiones deben permanecer bajo criterio humano.
La certificación está dirigida tanto a profesionales que ya se encuentran trabajando como a estudiantes en etapa de formación. Según Aumenta AI, se trata de la primera implementación en Argentina de una credencial que combina formación y práctica para evaluar estas competencias mediante escenarios que buscan reproducir situaciones profesionales.
Una nueva vara para el mercado laboral
El desarrollo de estas certificaciones ocurre en un contexto de rápida transformación de las habilidades requeridas por las empresas. El Foro Económico Mundial (WEF) estima que 39% de las habilidades centrales de los trabajadores se transformará hacia 2030. Su informe El futuro del trabajo 2025 también señala que el 85% de las empresas encuestadas planea priorizar inversiones en programas de reskilling y upskilling, incluyendo inteligencia artificial, alfabetización digital y pensamiento analítico.
El mismo informe proyecta modificaciones en la composición de las tareas hacia 2030: las realizadas exclusivamente por personas representarían el 33%, mientras que la colaboración entre humanos y máquinas alcanzaría otro 33% y la automatización completa, el 34%.
En términos de empleo, el WEF estima para ese período la creación de 170 millones de nuevos roles y la desaparición o transformación de 92 millones de puestos administrativos y manuales.
La evolución del mercado también es seguida por las consultoras especializadas en talento. En su informe Talent Trends 2026: Human AI Power Couple, Korn Ferry señala que el 84% de los líderes globales de talento consultados planea estructurar equipos combinados de humanos e inteligencia artificial. El estudio identifica además al pensamiento crítico como la principal habilidad requerida para los profesionales y pone el foco en la brecha de capacidades necesaria para acompañar la incorporación de la tecnología.
En paralelo, el Future of Work del WEF estima que la transformación de las habilidades y la necesidad de actualización profesional serán factores centrales durante los próximos años.
En ese escenario, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto sabe una persona sobre inteligencia artificial, sino por qué puede hacer con ella dentro de un entorno profesional.
Qué mide el Profesional Aumentado por IA
El proyecto adquiere una dimensión particular por la participación de la UBA. La Facultad de Ciencias Económicas adhirió al Marco de Competencias del Profesional Aumentado por IA desarrollado por Aumenta AI y co-emite la credencial, además de convertirse en la primera institución en ofrecer la certificación a sus estudiantes.
“La inteligencia artificial tiene un potencial enorme de aumentar nuestras capacidades, pero ello no sucede de manera automática”, explicó Agustín Coll, CEO de Aumenta AI.
El ejecutivo planteó que la expansión de estas tecnologías genera también un problema para empresas y profesionales: la dificultad para establecer un estándar que permita identificar quiénes cuentan efectivamente con las capacidades necesarias para trabajar junto con sistemas de inteligencia artificial. “Durante años certificamos conocimiento; hoy necesitamos certificar cómo las personas deciden y cómo trabajan junto a la IA”, sostuvo Coll.
La propuesta busca diferenciar entre el uso superficial de una herramienta de inteligencia artificial y la capacidad de integrarla efectivamente a un proceso de trabajo.
Entre las competencias que se evalúan aparecen la identificación de aquellas tareas en las que la IA puede aportar valor, la capacidad de proporcionar el contexto necesario para obtener mejores resultados, la coordinación entre personas y sistemas de IA, la verificación de la información generada y la responsabilidad sobre las decisiones finales. El marco desarrollado por Aumenta AI organiza estas capacidades en cuatro grandes dimensiones.
La primera es el uso productivo de la IA, que contempla la incorporación de la tecnología al trabajo real y la capacidad de alcanzar resultados de calidad.
La segunda es el conocimiento aplicado, vinculado con comprender qué puede y qué no puede hacer la IA y utilizarla de manera segura y responsable.
La tercera dimensión es la orquestación del trabajo humano-IA, que incluye diseñar procesos, delegar tareas, coordinar actividades y supervisar el trabajo realizado junto con sistemas de inteligencia artificial.
La cuarta es el criterio profesional, que implica verificar los resultados, tomar decisiones y asumir responsabilidad sobre el resultado obtenido.
Estas cuatro dimensiones se despliegan en 16 habilidades observables que forman parte del estándar utilizado para evaluar a los participantes.
Una certificación basada en simulaciones
Uno de los principales cambios respecto de una certificación tradicional está en la metodología. La credencial no acredita simplemente haber completado un curso ni haber aprobado un examen teórico. La evaluación se desarrolla mediante simulaciones de situaciones profesionales en las que agentes de inteligencia artificial pueden asumir el rol de colegas, jefes o clientes.
Los escenarios incluyen documentos, variables, consignas y diferentes tipos de interacciones, además de llamadas y role-plays en vivo. El participante debe tomar decisiones a medida que avanza la situación y esas decisiones tienen consecuencias sobre el desarrollo del ejercicio.
De esta manera, dos personas que comienzan frente a un mismo caso pueden terminar recorriendo caminos diferentes según las decisiones que adopten durante la simulación.
El resultado es un perfil de competencias verificado, que busca funcionar como una credencial portable y comparable con los niveles utilizados en otras certificaciones profesionales, como ocurre con los exámenes internacionales de idiomas.
La certificación también puede compartirse en LinkedIn y queda vinculada con la evidencia de desempeño registrada durante las simulaciones.
El rol de la UBA y otras universidades
La participación de la Universidad de Buenos Aires apunta a darle una dimensión académica al nuevo esquema de medición de habilidades.
La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA adhirió al Marco de Competencias del Profesional Aumentado por IA y comenzó a ofrecer la certificación a sus estudiantes. De acuerdo con Aumenta AI, su participación busca aportar validación académica y pedagógica a un modelo que pretende medir capacidades demostradas y no solamente conocimientos declarados por los propios profesionales.
El esquema también sumó a otras instituciones universitarias argentinas. La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo y la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de San Luis adhirieron al marco y tienen previsto ofrecer la certificación a sus estudiantes.
La empresa señaló además que mantiene conversaciones con otras universidades argentinas y de América Latina para ampliar la adopción del mismo marco de competencias y avanzar hacia credenciales comparables entre instituciones y países.
Tres caminos para certificarse: cómo participar
La certificación desarrollada por Aumenta AI tiene actualmente una duración de 20 horas y está disponible a través de tres canales.
Los profesionales pueden acceder de manera individual mediante la plataforma de la compañía. Para las empresas, existe un canal corporativo orientado a entrenar y certificar equipos, que incorpora además un mapa de habilidades vinculadas con IA a nivel organizacional. El tercer canal es el universitario, mediante las instituciones que trabajan con Aumenta AI en Argentina y otros países de América Latina.
Para las compañías, uno de los objetivos es contar con evidencia para identificar qué integrantes de sus equipos están preparados para trabajar con IA, cuáles son las principales brechas de capacidades y cómo evoluciona la adopción de estas herramientas dentro de la organización.
La iniciativa busca así trasladar al mercado laboral una pregunta que empieza a ganar relevancia a medida que la inteligencia artificial se incorpora a las tareas cotidianas: no solamente quién tiene acceso a la tecnología, sino quién sabe trabajar efectivamente con ella.



