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18 de septiembre 2026 - 09:51

Un hombre volaba en Misiones en ala delta motorizada por primera vez, chocó con un tendido de cables y murió

La víctima tenía 40 años e impactó contra el suministro eléctrico en Posadas a los pocos metros de despegar. Los factores de riesgo de esta actividad.

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Un equipo de peritos y bomberos trabajó en el paraje Ojo de Agua tras la caída del ala delta motorizada.

Un trágico accidente ocurrió este jueves cerca de las 17:30 en el paraje Ojo de Agua, Misiones, donde Edgar Alexander Koch, de 40 años, falleció tras precipitarse con su equipo. La víctima alcanzó a recorrer apenas 250 metros en el aire antes de impactar contra los cables del suministro eléctrico, lo que provocó la caída e incendio del aparato en una zona de pastizales.

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La madre del hombre, de 70 años, presenció el episodio y confirmó a las autoridades que era la primera vez que su hijo utilizaba el equipo. Efectivos de la Comisaría 15.ª, la Policía Científica, Bomberos y personal de la Empresa Misionera de Energía (EMSA) trabajaron en el lugar para preservar la escena y secuestrar las partes de la aeronave para los peritajes judiciales.

El impacto contra los cables provocó el incendio inmediato de la estructura y dejó el cuerpo de la víctima carbonizado al momento de la llegada de las autoridades. Por orden de la justicia interviniente, los restos de Koch fueron trasladados a la Morgue Judicial para la realización de la autopsia correspondiente, mientras se peritan las partes secuestradas del equipo para determinar las causas exactas del siniestro.

Los riesgos del ala delta motorizada

El uso de alas delta equipadas con motor y hélice implica peligros específicos asociados al vuelo a baja altura y a la complejidad técnica del equipo. El impacto contra el tendido eléctrico o postes es uno de los accidentes más mortales, sumado al riesgo de sufrir fallas mecánicas durante el despegue, lo que obliga a realizar aterrizajes forzosos sin margen de maniobra.

Por otro lado, la falta de entrenamiento aumenta la probabilidad de cometer errores humanos graves. Además, las ráfagas o turbulencias repentinas pueden desestabilizar la estructura por completo, mientras que el peso extra del arnés motorizado dificulta la reacción del piloto y complica las tareas de rescate ante un siniestro.

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