Roy Raymond era un tímido hombre de San Francisco que le daba vergüenza ir a las grandes tiendas a comprarle lencería a su mujer. El egresado de la escuela de negocios de Stanford vio una ventana allí y se dio cuenta que muchos hombres pasaban por el mismo problema que él.
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Es por ello que el 1977 pidió un préstamo de u$s 40 mil, consiguió otros u$s 40 mil mediante a familiares y amigos, y montó el primer Victoria’s Secrets en Stanford, un éxito junto a la venta por catálogo. Al poco tiempo ya tenía tres más.
Para 1986, la empresa de lencería contaba con 6 almacenes, un catálogo de 42 páginas y cerca de u$s 6 millones de dólares anuales. Ese mismo año, Raymond aceptó una oferta de The Limited, que compró la firma por u$s 4 millones.
The Limited expandió la marca a niveles inimaginados para Roy. Sin cambiar la imagen ni la impronta, se expandió por todo Estados Unidos y luego por el mundo. Además, empezó a producir zapatos, cosméticos y comenzó a utilizar a top models para promocionar la marca.
Para 1992, Victoria’s Secrets tenía ingresos anuales de u$s 1.000 millones. Como contrapartida, Roy Raymond estaba en la quiebra por sus malas decisiones financieras y decidió suicidarse tirándose del Golden Gate de San Francisco.
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