Un relevamiento internacional concluyó que el principal obstáculo para prevenir el VIH ya no es la falta de información, sino las dificultades para acceder a los tratamientos preventivos. El estudio, presentado durante la 26ª Conferencia Internacional sobre el Sida, también impulsó un compromiso global para conectar a 10 millones de personas con servicios de prevención antes de 2028.
La investigación fue realizada por Grindr for Equality, el área de impacto social de la aplicación Grindr, entre usuarios de diez países. Los resultados mostraron que la mayoría de las personas sabe qué es la PrEP, el tratamiento utilizado para prevenir el contagio del VIH, aunque una parte importante no logra acceder a él.
El patrón se repitió en todos los países analizados. En Colombia, por ejemplo, más de la mitad de los encuestados afirmó conocer la PrEP diaria, pero apenas uno de cada seis aseguró utilizarla. En Reino Unido, donde el nivel de conocimiento es aún mayor, la distancia entre quienes conocen el tratamiento y quienes efectivamente pueden acceder también fue significativa.
La OMS recomienda que la PrEP y el doxyPEP se utilicen junto con testeos regulares y seguimiento médico.
Los resultados reflejan que la barrera principal dejó de ser la desinformación y pasó a estar vinculada con la disponibilidad de los tratamientos y el acceso a los sistemas de salud.
El objetivo: acercar la prevención a millones de personas
Junto con la presentación del estudio, más de un centenar de organizaciones respaldaron una iniciativa internacional que busca conectar a 10 millones de personas con servicios de prevención del VIH antes de 2028.
Entre las entidades participantes figura la Fundación Huésped, una de las principales organizaciones argentinas dedicadas a la investigación, prevención y concientización sobre el VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
El director ejecutivo y presidente de Grindr, George Arison, explicó el alcance de la propuesta. "Conectar a hombres gay y bisexuales es lo que Grindr hace todos los días, a una escala y en comunidades a las que los sistemas tradicionales de salud pública muchas veces no logran llegar", afirmó.
Además, sostuvo: "La respuesta mundial al VIH enfrenta hoy importantes desafíos en materia de financiamiento y alcance, justamente cuando deberíamos acelerar los esfuerzos para cumplir la meta de poner fin a la epidemia en 2030. Queremos poner el alcance de nuestra plataforma al servicio de ese objetivo y ayudar a reducir la brecha entre conocer la prevención y poder acceder a ella".
Qué es la PrEP y por qué es clave para prevenir el VIH
La PrEP (profilaxis preexposición) consiste en un tratamiento preventivo destinado a personas que no tienen VIH y que reduce de forma significativa el riesgo de contraer el virus. Puede administrarse mediante pastillas de consumo diario o a través de inyecciones de acción prolongada.
Otra herramienta mencionada en la iniciativa es el doxyPEP, un antibiótico que se utiliza después de mantener relaciones sexuales sin protección para disminuir el riesgo de infecciones bacterianas como la sífilis y la gonorrea.
Los impulsores del proyecto remarcaron que contar con información no alcanza si las personas no pueden acceder a los medicamentos o a un sistema sanitario que garantice su seguimiento.
La Fundación Huésped representa a la Argentina dentro del programa internacional de prevención del VIH.
Wikimedia Commons
Una estrategia que también involucra a la Argentina
La iniciativa contempla incorporar dentro de la aplicación accesos directos a testeos, PrEP, doxyPEP y otros servicios de prevención, en coordinación con clínicas, organizaciones comunitarias y sistemas de salud de cada país.
Según datos de la compañía, desde 2022 ya fueron distribuidos más de 600.000 autotests de VIH a través de esa red. Además de la Fundación Huésped, participan organizaciones como Fiocruz de Brasil, Fundación Todo Mejora de Chile, Corporación Kimirina de Ecuador, Impulse de Perú y Red Somos de Colombia.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el uso del doxyPEP forme parte de una estrategia integral de cuidado sexual, acompañada por testeos periódicos y seguimiento médico, y no como una medida aislada.